El «milagro» de Sor Inmaculada
Una monja de Villaverde consigue paralizar el desahucio de una familia dominicana hasta el 30 de junio
La hermana sor Inmaculada ha hecho su particular «milagro», aunque le reste importancia. Es una monja a pie de barrio, que sabe que en las calles de Villaverde Alto ella y sus compañeras del Colegio Nuestra Señora del Carmen son muy necesarias. Más allá de la labor docente que desarrollan. Esta semana, junto a otra compañera del centro corazonista, no dudó en sumarse al centenar de los integrantes de la Plataforma contra los Afectados de las Hipotecas para paralizar el desahucio de Ronale de la Cruz. Precisamente, dos de los cuatro hijos de este dominicano acuden al colegio que sor Inmaculada dirige.
No era la primera vez que la comisión judicial hacía acto de presencia en la calle del Mariscal Gutiérrez Otero. Lo habían hecho el día 9, suspendiendo la expulsión de la familia de Ronale del piso hasta esta semana. En esa segunda ocasión, la propiedad, Bankia, ofreció una nueva demora, hasta mañana, día 17.
Sin embargo, gracias a la insistencia de la hermana Inmaculada y al buen hacer del abogado de la Plataforma, Ronale y los suyos podrán respirar tranquilos, al menos hasta el 30 de junio , cuando, en teoría, se debe hacer efectivo el desahucio. No se ha ganado la guerra, pero si una importante batalla.
Terminar el curso
El argumento de más peso esgrimido por la monja no fue otro que la necesidad de que los dos hijos del dominicano matriculados (de 4 y 17 años) en el Colegio Nuestra Señora del Carmen acaben su curso académico. Pero en la cabeza de sor Inmaculada estaba que esas criaturas no durmieran al raso, en plena ola de frío.
La historia de esta familia, en el sentido más amplio de la palabra, de este barrio, Villaverde, es la de tantos y tantos afectados por la crisis galopante. Cobran la renta mínima, de 426 euros, tras más de dos años en el paro. Y tuvieron que elegir: pagar la renta mensual o dar de comer a sus hijos. En medio, mucho batallar para que Bankia aceptase la dación como pago por la deuda de la hipoteca.
Ya sólo falta el milagro final. Porque la demora en la expulsión del piso (que está justo enfrente del colegio) ha sido aceptada por el banco previa firma por parte del afectado de su compromiso a dejar el piso el 30 de junio.
Las cosas, por lo tanto, no pintan bien, pero son más de cuatro meses para pensar y buscar nuevas soluciones. Y, en ello, seguro que sor Inmaculada y sus compañeras de congregación estarán dispuestas a obrar un nuevo «milagro».
Dos suspensiones más
Otras dos personas, uno de ellos también vecino del barrio de Villaverde Alto, Pedro Sánchez, y otro de la localidad de Parla, Abdul Rahim Diallo, han logrado la suspensión de sus desahucios y sendos contratos de alquiler, informa Ep.
El primero, que iba a ser desalojado el martes pasado, logró el pasado viernes un acuerdo con otra entidad financiera. Gracias a ello, seguirá en su actual vivienda pagando un alquiler de 500 euros, una cifra a la que podrá hacer frente.
Por su parte, en el caso del vecino de Parla, se paralizaba por cuarta vez el desahucio. La próxima visita de la comisión judicial para proceder a la expulsión de Abdul está fechada para el mes de marzo.
Asimismo, ha conseguido, según ha destacado la propia Plataforma de Afectados por las Hipotecas, el compromiso del Ayuntamiento de Parla de alquilarle una vivienda municipal, de coste más bajo.
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