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ABC Cultural

Carlos Urroz: «ARCO es un proyecto rentable, no pierde dinero»

El director de la feria, que comienza mañana e inaugurarán el jueves los Príncipes de Asturias, desvela las claves de esta nueva edición

NATIVIDAD PULIDO

Día sí, día también, vemos cómo las instituciones culturales recortan presupuestos, proyectos, incluso algunas se ven obligadas a cerrar... ARCO tiene un presupuesto de 4 millones de euros, muy similar al de 2011. ¿Cómo se logra mantener a flote la feria con la que está cayendo?

—Lo primero, porque el 95% de los recursos de ARCO son privados (los «stands» de las galerías, entradas, catálogos...). Tenemos ayudas puntuales. El presupuesto de ARCO no dependía mucho del dinero público. En ese sentido nos ha ido bien. El problema es el dinero público que se va a gastar en la feria en compras. Ya se redujo el año pasado. Y este año también se notará bastante. Si los Ayuntamientos no tienen dinero para pagar a sus funcionarios, cómo van a comprar arte... Por eso hemos hecho un esfuerzo extra con el coleccionismo privado y extranjero.

—Vamos, una versión moderna del «Bienvenido Mr. Marshall»: seguimos necesitando a los americanos. ¿El coleccionismo español no puede mantener la feria?

—ARCO es una feria internacional. El 60% de las galerías son extranjeras. Si traes mucha oferta extranjera, tienes que traer demanda extranjera. Eso funciona así en todas las ferias. Vienen este año coleccionistas de Colombia, Perú, Turquía..., sitios menos usuales. Eso puede que le dé un valor añadido a la feria. Es un activo de ARCO.

—¿Qué instituciones comprarán este año en ARCO?

—El Reina Sofía, el CGAC, la Fundación Coca-Cola, el Ministerio de Cultura, la Fundación ARCO... Museos como el MUSAC vendrán a ver. No cuentan con un presupuesto solo para gastar en ARCO. Habrá otras instituciones que seguirán comprando, pero no quieren comprometerse de antemano. Hay iniciativas como la plataforma Fundación ARCO que hará un almuerzo para captación de fondos. Con el dinero recaudado se comprará una obra.

—¿Es rentable 100% ARCO?

—Es un proyecto que no pierde dinero a fecha de hoy. Es rentable, si se mantiene en el modelo actual. Hay ediciones en las que ha sido deficitaria la feria.

—Se ha incidido mucho en esta edición en los espacios patrocinados. ¿Va por ahí el futuro?

—Los sponsors han crecido este año, hemos puesto a una persona dedicada solo a ello. Hay gente a la que le interesa el público de ARCO, el ambiente que se repira en ARCO, hay marcas que apuestan por la feria. Lo importante es aliarnos con marcas que entiendan lo que es el arte contemporáneo, que sea más una alianza que una invasión.

—Decía el presidente de Ifema que la ausencia de las administraciones públicas es un mal necesario...

—La participación de las instituciones públicas en la feria no gustaba mucho, estaba yendo a menos y se ha optado por otro modelo en el que las instituciones tengan una presencia informativa, más internacional, pero que no sea ni un gran desembolso para la institución ni una presencia muy invasiva en la feria.

—Se ha hablado en los últimos años de la necesidad de repensar la feria. ¿Qué opina de iniciativas como la de la galería Espacio Mínimo, que tendrá en la feria un «stand» virtual, con una sola pieza y el real estará fuera de ARCO? También hace unos años la bienal de Sao Paulo se vació de obras.

—Cada galería tiene su porpia manera de hacer su marketing. Ellos apuestan mucho por la feria: un «stand» virtual, un Project Room... Sí se están repensando los modelos de participar en las ferias. Por eso nosotros hemos puesto en marcha este año la iniciativa del artista invitado en cada galería. Ya no sirve tanto el mismo «stand» con los mismos artistas y las mismas obras en distintas ciudades. Este nuevo modelo puede interesar a algunas galerías para venir a Madrid: presentar a un artista a los comisarios, directores de museos...

—Habrá un vídeo de recuerdo a Tàpies. ¿Les ha pillado tarde para hacer un mayor homenaje?

—Podemos hacer todavía otras cosas. Serán siempre iniciativas de las galerías o de la familia, que está muy vinculada a la feria. Pero el mejor homenaje que se le puede hacer a un artista es que haya muy buenas obras y se vendan todas.

—¿Cree que su repentina muerte hará que las galerías saquen más obra de Tàpies de la que en principio iban a traer a ARCO?

—Yo creo que si alguien tiene un buen Tàpies lo colgará en una buena pared.

—Una de las presencias nuevas este año, que puede atraer a importantes coleccionistas internacionales, es Ivorypress, la galería de Elena Ochoa. Ella y Norman Foster siempre han apoyado mucho a ARCO.

—Yo creo que iniciativas como ésta ayudan mucho. Estamos encantados de que apoyen ARCO. Creo que es la única feria en la que participan, a día de hoy, y es muy bueno para ARCO: encontrar algo distinto que no se puede ver en otras ferias, con artistas como Ai Weiwei, con piezas buenísimas, con un «stand» diseñado por Norman Foster...

—El Gobierno está a punto de aprobar la ley de Mecenazgo, esperada como agua de mayo por el sector. ¿Cómo cree que puede repercutir en la feria?

—Es muy positivo. Las galerías han visto el proyecto de ley y están muy contentas con el texto. Y eso es muy bueno. Todo lo que fomente el coleccionismo, invertir en arte, tener beneficios fiscales... es muy bueno. Hay muchas fundaciones implicadas en la feria, como la propia Fundación ARCO, a las que les va a beneficiar la ley. Es bueno para todos: para las galerías, los artistas, la feria, los coleccionistas...

—Hace unos días Qatar compró un Cézanne por 250 millones de dólares. ¿Por qué no atraemos hasta ARCO a los emiratos árabes, que parece que tienen ganas, y mucho dinero sobre todo, para invertir?

—Están invitados y vienen coleccionistas de esos lugares, hemos hecho un estudio de coleccionismo en Oriente Medio, pero ese tipo de coleccionistas compran un tipo de obra muy concreto. Yo no he visto nunca un Cézanne en ARCO. Nos interesa que venga gente de esos países que compre obras que hay en la feria.

—¿Puede valer una obra 250 millones de dólares?

—A ARCO le interesa más que se vendan 500 obras de 500.000 euros que una de 250 millones. Si se vende una obra por este dinero, supongo que alguien tenía mucho interés en ella. Es mucho más sano que los artistas tengan unos precios sostenibles. Estas cifras récord son excepciones. El mercado de las subastas y el de las galerías no se parecen, son muy distintos. Las galerías velan porque esos precios sean sostenibles. Los coleccionistas inteligentes miran las que se mantienen en su precio y no las más caras.

—Parece que tampoco acaba de arrancar el coleccionismo asiático y no logramos atraer a galerías orientales.

—El año pasado estuve en China, con ojos de director de feria, y creo que somos muy distintos, lo cual no descarta que sea un área geográfica que nos interesa mucho.

—Hace unos días se celebró la segunda edición de Vip Art Fair, la feria virtual, y siguen surgiendo nuevas ferias en Londres, en Hong Kong... ¿Beneficia o perjudica a ARCO?

—Esto demuestra que las ferias son una iniciativa interesante, que las galerías venden en las ferias cada vez más y por eso surgen nuevas ferias. Lo interesante es que sean distintas. Debemos buscar nuestros nichos.

—¿La feria virtual podría llegar a ser el modelo de futuro de las ferias de arte?

—Son carísimas. La inscripción para estar en Vip Art Fair cuesta unos 8.000 euros.

—Pero estar en una feria digamos «real» es aún más caro...

—Es verdad que en la virtual te ahorras costes como el transporte de obras... Lo importante es la «eventización» del mundo del arte. A la gente le gusta ir ver la obra, compararla con su asesor...

—Eso tiene que ver con la parte más frívola que tiene este mundo: ver y ser visto...

—Por un lado, es fundamental la experiencia en directo de la obra de arte. Es parte del turismo cultural, por lo que la gente viene al Prado o a cualquier museo del mundo. Ver una obra en vivo es muy distinto a verla en un jpg o en un ordenador. Y, además, está ese componente lúdico que tiene el coleccionismo: viajar, encontrarse con gente... Todas las ferias lo sabemos y lo explotamos.

—No solo tiene bastante con ARCO, sino que este año tenemos AfterARCO.

—Hemos unido varias iniciativas que ya existían y le hemos puesto una etiqueta, una entidad, un calendario. Sirve para que la gente que no venga a la feria se entere de lo que está pasando. Atraer a un público nuevo. Lo importante es que la gente vaya a la feria.

¿Da por perdida la batalla con las grandes galerías internacionales? No las traemos ni secuestrándolas...

—La batalla no la doy por perdida en ningún caso. Pero hay que pensar que todas las ferias no deben ser iguales, con las mismas galerías.

—Pero sería fundamental para ARCO que estuviera alguna de las galerías del top ten mundial.

—Que esté solo una de esas diez no sirve para nada. Trabajamos en un formato de feria que sea suficientemente interesante para que esas galerías encuentren un motivo para venir aquí. Tener en ARCO una mala versión del «stand» de una galería importante en Basilea no me interesa. Lo bueno es que vinieran con un proyecto pensado para el contexto de ARCO y que sea excepcional. He visto en otras ferias «stands» con obras de segundo orden de galerías muy buenas y es triste. Que vengan por venir, invitadas, no es sostenible. No es mi objetivo: quiero que vengan con un proyecto a la medida de ARCO.

—Pero se podría pensar que, al no estar ninguna de ese top ten en ARCO, ésta es una feria de segunda división.

—Hay ferias buenas y malas. No creo que ARCO sea para nada una feria de segunda división. Es un modelo de feria donde se descubren muchas cosas y es caldo de cultivo de muchos artistas. Es una feria de descubrimientos.

—Este año hay en ARCO 30 galerías alemanas. Casi triplica a las del siguiente país extranjero. ¿A qué se debe?

—El número de galerías que hay solo en Berlín es brutal y tienen un nivel muy bueno.

—Justo lo contrario, llama la atención el escaso número de galerías hispanoamericanas.

—Tienen que ser galerías que interesen a la feria. Se está gestando un nuevo perfil de galería latinoamericana más joven que le interesa a ARCO, pero hay que ser muy selectivo.

—Para acabar, ¿nos da cinco razones de por qué hay que ir este año a ARCO?

—1. Descubrir 200 artistas destacados por las galerías.

2. El programa Solo Object, en los dos pabellones, con 12 piezas especiales.

3. El programa de Latinoamérica.

4. La arquitectura de la feria.

5. Todas las actividades que ocurren en la ciudad de Madrid.

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