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Lila Downs: «La música es un cobijo en estos días difíciles»

La artista mexicana publica el día 29 su nuevo álbum, «Pecados y milagros», un traguito de mezcal y una personal colección de exvotos

Lila Downs: «La música es un cobijo en estos días difíciles» ABC

MANUEL DE LA FUENTE

Ahí la tienen, en plena ofrenda. Mezcal y pasión. Exvotos y revolución. Religión y ¡Viva Zapata, cabrones! Ahí la tienen, Lila Downs, hija de norteamericano de origen escocés, un profesor de cine, Allen Downs , y de la cantante de cabaret Anita Sánchez, indígena mixteca. Nacida, además, bajo el signo de Virgo, el signo de la Virgen, pero también de la fertilidad, del tiempo de las cosechas. Virgo, el signo de Lila Downs, hippie de adolescente, trotamundos con flores en el pelo tras los pasos de los Grateful Dead, el grupo más ácido de la historia del rock, y luego antropóloga de carrera. Virgo, el signo de la Madre Teresa... y de Lauren Bacall y la Garbo .

Lila Downs, pasión de la tierra mexicana, cuentan las leyendas que antigua cantinera y hoy por hoy la más digna heredera de esas sacerdotisas de la canción popular, esas mujeres de voz telúrica, nacidas de las entrañas de la tierra americana, de la tierra hermana: Mercedes Sosa, Chabuca Granda, Chavela Vargas, Violeta Parra, Soledad Bravo... aunque en el caso de Lila la música del otro lado del Río Grande también influya en su cancionero desde que, por ejemplo hiciera una rompedora versión de «This land is your land», de Woody Guthrie.

Raíces profundas

Con un poco de retraso sobre lo previsto, Lila Downs (www.liladowns.com) estrena justo ahora nuevodisco, «Pecados y milagros», echando una vez más mano de las raíces que nutren sus canciones, la esencia y la ciencia del pueblo. Un disco nacido al hilo del néctar de fuego de los dioses, el mezcal, los exvotos (las cartitas de agradecimiento típicamente mexicanasque tienen tanto de santería como de fe católica), la Virgen de Guadalupe, Xilonen, la diosa azteca del maíz, y varios compositores , aparte de la propia Lila, como Marco Antonio Solís («Tu cárcel»), Tomás Méndez («Cucurrucucú paloma»), Cuco Sánchez («Fallaste corazón»), Timoteo Cruz Santos («Misa oaxaqueña»)...

Un álbum que también tiene que ver mucho con artistas como Alfredo Vilchis, un pintor que ha revolucionado el mundo del exvoto haciendo referencia en sus trabajos a cuestiones de actualidad como el maltrato, la inmigración ilegal, la violencia, las relaciones homosexuales, el desempleo.

«El disco se ha pospuesto un par de años, pero ahora estoy muy contenta empezando a caminar del brazo con él», explica Lila Downs desde el otro lado del Charco. «Además, fíjese -añade orgullosa, incrédula y divertida-, llevamos tres semanas en el número 1 por delante de Coldplay y Shaila Dúrcal».

Cada uno ahoga las penas como puede, y hay quien prefiere que le arda la garganta antes de hacer cosas peores. «Bueno, no sé si este disco será pecador, pero desde luego no es algo light, entre otras cosas está dedicado al mezcal, una bebida que puede sacarte el ángel... o el demonio que todos llevamos dentro».

Quien haya visto actuar en directo a Lila sabe que sus conciertos los ofrece como quien realiza un sacramento, que baila como convocando a los dioses, que tiene mucho que ver con los atavismos de la especie. «También tiene mucha influencia en este trabajo la Virgen de Guadalupe, y en buena medida es como un diálogo contemporáneo con la Iglesia. Para mí no solo como compositora, sino también como antropóloga, hay hechos que tienen que ver con lo religioso que me parecen muy importantes, muy curiosos. Hoy en día, la mayoría de nosotros no vamos a misa, pero sí que seguimos meditando, nos persignamos, tenemos nuestro santito en casa, y todo eso es algo que responde a una fe muy antigua, a nuestra memoria».

No es éste un confesionario, ni vamos a poder decirle a Lila Downs aquello de sin pecado concebida, pero ella, aunque sea a través del teléfono se confiesa: «Digamos que no soy ninguna santita... pero creo que uno de los dilemas del ser humano es que queremos milagros... pero nos gusta pecar».

Vivimos tiempos de incertidumbre por no decir algo peor. México se enfrenta a una oleada criminal sin precedentes. Crisis, paro, desesperación. ¿Queda algo a que aferrarse, aparte de la fe? Lila nos da una pista: «Ahorita que sufrimos tanto, más que nunca necesitamos los sentimientos, y creo que la música nos da cobijo en estos días tan difíciles». Nosotros lo sabemos, Lila, porque una canción tuya bastará para sanarnos.

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