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Un nuevo volcán se forma en El Hierro

La erupción submarina puede originar un cono de unos 200 metros, no visible en superficie. «No notaremos nada. Solo un burbujeo». Los terremotos disminuirán en magnitud

Un nuevo volcán se forma en El Hierro AFP

j. de jorge

La erupción submarina que se ha producido la mañana del lunes cerca de la costa de El Hierro, a unos 900 metros de profundidad, en el mar de Las Calmas, ha sido provocada por una fractura en una dorsal , un relieve submarino con una importante actividad volcánica, que se extiende entre 40 y 50 kilómetros bajo el agua y continúa hasta 7 u 8 en tierra. Según ha explicado a ABC.es el vulcanólogo canario Juan Carlos Carracedo, la erupción puede formar un cono de unos 100 ó 200 metros de altura que «a la profundidad a la que se encuentra -a última hora de la mañana e ayer todavía por confirmar por el comité científico que valora los hechos- nunca llegará a emerger». La posibilidad de que asome una nueva isla es «muy improbable» , pero sí puede ocurrir que el magma alcance la costa. Una buena noticia: a partir de ahora, los terremotos en la isla serán mucho más suaves.

«Si la erupción es a más de 500 metros de profundidad -y se cree que está a unos 900- no tendrá ninguna manifestación en superficie más que un burbujeo que ya se ha observado y alguna pequeña actividad sísmica. Por lo tanto, no ofrece riesgos ni para la población, ni para la navegación ni para la pesca submarina», asegura el científico de la Estación Volcanológica de Canarias (CSIC). A pesar de eso, Salvamento Marítimo recomienda no navegar por aguas de El Hierro.

Carracedo cree que, lejos de suponer un peligro, la erupción es «una buena noticia». Para empezar, desde el punto de vista de la seguridad de la población, que pasa de un período de incertidumbre con unos terremotos que iban aumentando en intensidad a un «escenario nuevo en la que la sismicidad cesará, al menos con esas magnitudes, y se transformará en un tremor volcánico producido por el paso del magma por el conducto de alimentación de la erupción submarina».

«Los terremotos se forman porque el magma tiene un empuje hidráulico, actúa como una cuña que tiene que ir rompiendo la corteza hasta que sale a la superficie», continúa el vulcanólogo. «En este caso, en el mar, una vez rota la corteza, cesan los terremotos de mayor intensidad y se pasa a una fase sísmica más compleja pero de menor magnitud, asociada a la salida del magma por el fondo del mar».

Formación de las islas

Para Carracedo, existe una segunda buena noticia, y es que el nuevo cono volcánico confirmaría prácticamente todas las hipótesis que se han venido manejando en el campo científico sobre cómo se forman y evolucionan estas islas». Resulta que lo hacen a través de una serie de dorsales, fracturas por donde sale el magma y que forman conos volcánicos. Estos dorsales no solo están en tierra, sino que se continúan en el mar, como es el caso.

Esta erupción fisural podría durar semanas o meses , como ya ocurrió en 1971 en La Palma, y puede traer alguna consecuencia geológica en tierra. «Existe la posibilidad en una estructura volcánica de estas características de que el magma se desplace desde el fondo del mar y vaya ascendiendo por la dorsal y acabe aflorando en tierra . Si se confirma que la profundidad es muy grande y la distancia de la costa también, es un escenario que es posible pero poco previsible», dice el científico.

La aparición de una pequeña isla «sería extraordinariamente rara». A esa profundidad, «un cono de 100 ó 200 metros de altura nunca llegaría a emerger, teniendo en cuenta que la presión del agua inhibiría el crecimiento en altura. Se formarán unos conos submarinos y unas coladas de lava que se irán distribuyendo por la pendiente, lo mismo que se fuera en tierra, pero con mil atmósferas por encima -una presión gigantesca que inhibe los procesos explosivos».

«No notaremos nada en absoluto. Solo un burbujeo, nada mas». «Si ocurriera a poca profundidad, sería preocupante, porque la interacción rápida del agua del mar con el magma produciría una fragmentación del magma explosiva. Sería como una olla a presión gigantesca. Pero por debajo de los 500 metros de profundidad, esa posibilidad no existe», concluye Carracedo. La temperatura de la lava tiene entre 1.000 y 1.200 grados, pero «apenas afectará a la fauna».

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