A Oramas sí le gusta ZP
La diputada nacionalista no escatima piropos para Zapatero en el debate sobre el estado de la nación
Como si de una tardía luna de miel se tratara, la diputada de Coalición Canaria (CC) Ana Oramas dedicó ayer todos los piropos imaginables y más al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Quien escuchara las palabras de Oramas sin conocer su contexto, fácilmente podría haber imaginado que se trataba de una charla de enamorados a la luz de las velas, pero nada más lejos de la realidad, ya que, para mayor hilaridad del resto de miembros de la Cámara, la diputada nacionalista regaló los oídos de Zapatero con su prosa más almibarada en lo que se supone debía ser su discurso sobre el estado de la nación.
Así, lejos de analizar y exigir soluciones para los abundantes problemas que sufre el Archipiélago y ante la atónita mirada de los pocos diputados presentes en el hemiciclo, Oramas dedicó su intervención a glosar la figura del secretario general del partido, que dentro escasos días se convertirá en el socio de gobierno de su formación en las Islas.
Y es que para Ana Oramas, el todavía presidente del Gobierno puede «mirar a los ojos de los españoles» —y a los «de su padre»— orgulloso de la labor que ha desempeñado durante los últimos siete años al frente del Ejecutivo. Según se desprende de la azucarada intervención de la nacionalista, poco importa que Rodríguez Zapatero negara la actual crisis económica cuando era una realidad y haya fallado sistemáticamente en sus predicciones de recuperación.
Quizá por ello, la portavoz nacionalista se permitió defender a Zapatero de quienes lo han convertido en el «chivo expiatorio de todo el país», entre quienes incluyó «una buena parte de su partido». Y es que Oramas defendió que, aunque muchos creen que con esta «víctima propiciatoria se lavarán nuestro pecados de ambición desmedida, de locura económica y falta de previsión», esa no será la solución de los problemas de España.
«Los trabajos más duros»
En su defensa de la labor del presidente, la diputada isleña no pudo evitar ponerse nostálgica y recordar que una vez habían comentado en «su despacho», la dificultad de compaginar sus obligaciones como presidente del Gobierno o alcalde —Oramas fue primer edil de La Laguna, antes de dar el salto al Congreso— con sus tareas como padres, ya que ella al igual que Zapatero «también tiene una hija de 16 años».
Sin embargo, esta íntima confesión no despertó la ternura del resto de parlamentarios, sino su hilaridad. «Que los demás no se rían», tuvo que afirmar Oramas antes de confesar que «posiblemente, los trabajos más duros sean el de ser alcalde y presidente del Gobierno de España, puesto que se es regidor y jefe del Ejecutivo las 24 horas del día, los siete días de la semana y en temas que afectan a los ciudadanos».
Por ello, la diputada nacionalista se olvidó de la política e intentó dulcificar este último debate de Rodríguez Zapatero aconsejándole que, ya que ambos se están «perdiendo muchas cosas de la vida» de sus respectivos hijos, ahora que «vienen momentos importantes» los «agarre» y disfrute, «porque se los merece a nivel humano y personal».
Solo por eso, según Oramas, Zapatero, de quien reconoció que «no es infalible», puede mirar a los ojos de los españoles y de los canarios «porque ha trabajado por ellos».
Dentro de este empalagoso discurso, que Oramas afirmara que el Gobierno debe cumplir sus compromisos con las Islas en asuntos como los proyectos ferroviarios, la modernización de los aeropuertos o las subvenciones al transporte del plátano no pasó de la categoría de mera anécdota en una charla de políticos casi enamorados.
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