Los republicanos buscan un líder
Primer debate entre candidatos de las primarias para hallar al aspirante que derrote al presidente Barack Obama

Si es cierto aquello de que «es la economía, estúpido», a los republicanos no les debería resultar imposible echar a Barack Obama de la Casa Blanca en las presidenciales del año que viene (otra cosa es que lo logren). Así que, con un paro del 9%, que en los parámetros norteamericanos se considera suicida, el primer debate de las primarias republicanas se centró anoche en los números rojos del país. Fue un primer encuentro en el que no estuvieron todos los que son, ni tampoco los que pueden ser, pues Sarah Palin aún no ha mostrado sus cartas.
Mitt Romney, ex gobernador de Massachusetts (2003-2007) y segundón en las anteriores primarias (John McCain se impuso con el 46,5% de los votos; él obtuvo 22,1%) fue el objetivo a batir por los demás candidatos debido a la ventaja que por ahora le dan las encuestas. Un último sondeo de «The Washington Post» y la cadena ABC otorga a Romney el 49% de preferencia de voto, frente al 46% de Obama, aunque por ahora ningún analista estadounidense apuesta firmemente por un cambio en la Casa Blanca.
La agitación en el bando republicano, en realidad, no ha hecho más que comenzar: el proceso de votaciones en las primarias no comenzará hasta enero. Por de pronto, se ha abierto el fuego de unos contra otros. Tim Pawlenty, ex gobernador de Minnesota (2003-2011), logró sacar cabeza en su mano a mano con Romney, contra el que arremetió por haber puesto en marcha en Massachusetts un plan sanitario luego copiado por Obama (el «Obamacare», tan criticado por los republicanos) y talón de Aquiles de Romney. Pawlenty se confirmó como alguien capaz de arañarle posiciones, con la esperanza de que el aplauso recibido desde ámbitos económicos, como «The Wall Street Journal», se transforme también en preferencia popular.
Bachmann contra Palin
Por su parte, Michele Bachmann, miembro de la Cámara de Representantes por Minnesota desde 2007, demostró su feroz espíritu de lucha, que le puede llevar a una dura pugna con Sarah Palin, amiga con la que comparte ser gran musa del «Tea Party», si la ex gobernadora de Alaska se convierte también en aspirante.
Gingrich, en crisis
El resto de candidatos presentes en el debate de anoche en Saint Anselm College de New Hampshire no han venido contando mucho. El ex «speaker» Newt Gingrich intenta salvar su campaña de la crisis en la que se encuentra. El incombustible diputado texano Ron Paul parece más bien embarcado en un divertimento, mientras que el ex senador Rick Santorum y el empresario de color Herman Cain buscan aún simplemente que el electorado les conozca. A estos siete candidatos hay que sumar a Jon Huntsman, ex gobernador de Utah (2005-2009), que anoche prefirió ausentarse mientras acaba de perfilar una estrategia convincente.
Y entre tanto, el presidente Obama se ha embarcado en una gira para incentivar la economía. Ayer le tocó Carolina del Norte y Florida, dos plazas que serán cruciales en las elecciones, elegidas para anunciar nuevas medidas de austeridad en el gobierno y promesas de empleo en el porvenir.
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