Últimas horas para alcanzar un acuerdo de mínimos en Cancún
La mitigación de emisiones de gases contaminantes y la continuidad del Protocolo de Kioto son los principales escollos
Pese a que la presidenta de la COP16, Patricia Espinosa, prometió que a las seis de esta tarde (una de la madrugada del sábado en España) sería clausurada la cumbre del Cambio Climático de Cancún, todo indica que las reuniones se prolongarán hasta la madrugada . El objetivo: alcanzar un acuerdo de mínimos y el compromiso de seguir negociando en el futuro; en especial, en la COP17 de Durban (Suráfrica).
La mitigación de emisiones de gases contaminantes y la continuidad del Protocolo de Kioto, que vence en 2012, se presentan como los principales escollos a superar. La segunda fase de Kioto contempla una agenda de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero por parte de los países industrializados para reducirlas hasta en un 49 por ciento en el año 2020. Japón, Rusia y Canadá se niegan a continuar con el Protocolo si no se incluye a Estados Unidos y a países en vías de desarrollo con altos niveles de contaminación, por lo que su ampliación, a estas horas, parece descartada.
La del jueves fue una jornada frenética, en la que la mayoría de las ruedas de prensa programadas por las delegaciones fueron canceladas, pues los negociadores estaban inmersos en una serie de rondas de consultas informales para centrar los principales puntos de los dos borradores presentados el lunes. Esta aportación no satisfizo en primera instancia a Bolivia (junto al microestado polinesio de Tuvalu, una de las naciones más batalladoras en Cancún), por lo que su representante, Pablo Solón, anunció su retirada provisional de las negociaciones. El formato propuesto por el delegado mexicano, Luis Alfonso de Alba, sentó a ministros de países avanzados junto a los de naciones en vías de desarrollo; así, España y Argelia se enfocaron en el epígrafe de la adaptación al cambio climático.
Estados Unidos promueve «un paquete equilibrado» de decisiones
La enorme dificultad que supone poner de acuerdo a 194 países, que deben aprobar por unanimidad cualquier compromiso que se contemple en la Convención Marco de Naciones Unidas, disparó en la pasada cumbre de Copenhague los acuerdos gestionados al margen de la reunión. Estados Unidos, que no firmó el Protocolo de Kioto (tratado suscrito por 37 países desarrollados), es una de las partes que más ha promovido hasta la fecha acuerdo parciales y bilaterales.
El jefe de la delegación estadounidense, Todd Stern, dijo que «es importante que las promesas de mitigación de los países estén bien ancladas, de un modo neutral, que sea consistente con lo que pasó en Copenhague en 2009». Stern dijo que su Gobierno ha tratado de «construir sobre el progreso logrado el año pasado para tener un paquete equilibrado» de decisiones sobre los asuntos «centrales»: mitigación, transparencia, financiamiento (en la COP 15 se acordó que los países ricos aportarían a corto plazo 30.000 millones de dólares a los países en desarrollo para adquirir tecnologías verdes y adaptarse a las consecuencias del cambio climático, pero no están definidos ni los modos de recaudarlos ni si posterior control), adaptación a los fenómenos naturales extremos, transferencia de tecnología y un mecanismo contra la deforestación (el programa REDD).
Por ello, Stern pidió a sus colegas que, en la búsqueda de un pacto global, no sacrifiquen los acuerdos que pudieran suscribirse en áreas donde ya existe un consenso, como la de transferencia de tecnología, el fondo de ayuda a los países en desarrollo y un mecanismo para evitar la degradación forestal. El enviado del Departamento de Estado señaló que «el tema en el que claramente hay un desarrollo insuficiente es el de transparencia»: el modo en que los países van a informar sobre sus emisiones y a registrarlas de un modo comparable; los llamados mecanismos de medición, informe y verificación (MRV).
El representante estadounidense insistiría en que en esta Conferencia de las partes «no va a haber un acuerdo vinculante». Si éste se produjera, puntualizó, «debería aplicarse al menos a todos los grandes países, incluidos China, India y Brasil». Stern lanzó un guiño a China al reconocer que ese país «está realizando esfuerzos serios para abordar las emisiones de carbono».
EE.UU. ofreció en Copenhague reducir para el año 2020 un 17 por ciento de sus emisiones de gases de efecto invernadero respecto a los niveles de 2005. Esto supone un recorte de apenas el 4 por ciento sobre los niveles de 1990 , que es el año de referencia para el resto del mundo. Washington también estaría desarrollando un programa para invertir 90.000 millones de dólares, en tres años, en el estímulo de energías limpias y el uso de tecnologías innovadoras.
Pero, según David Turnbull, director de Climate Action Network (que engloba a medio millar de organizaciones no gubernamentales de carácter ecologista), «el presidente Barack Obama y su administración están prestando demasiada atención a los senadores que niegan el cambio climático, en lugar de avanzar hacia las metas que ellos mismos defendieron una y otra vez».
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