TRIBUNA ABIERTA
4:22 SEGUNDOS DE INDECENCIA
Soy consciente del hastío de nuestros vecinos cuando se levantan con titulares que solo buscan el escándalo
EL MIÉRCOLES pasado, día 24 de noviembre, a las 13.27 del mediodía recibí una llamada de una periodista. Hasta aquí, todo encaja. La llamada, aparentemente, era para preguntar mi opinión sobre el supuesto descontento de los presidentes insulares por las listas electorales que se están perfilando en estos momentos en el Partido Popular.
Pero no, esta fue la excusa. En realidad, la periodista no me escuchaba cuando le decía que no existe tal descontento, que los presidentes insulares hemos hecho los deberes, que tenemos los candidatos, que seguimos trabajando... No le interesó nada de lo que dije, porque rápidamente, como si yo no hubiese dicho nada, pasó a lo que a ella sí que le interesaba, darme un recado. No voy ni a decir con qué estilo, por obvio.
«Le puedes decir que candidato que salga, candidato que nos cargamos», escuché del otro lado del teléfono. Puedo llegar a comprender que esta periodista es una asalariada y que el mensaje, al fin y al cabo, es de quien le paga a final de mes. Pero nada justifica su actitud, ni siquiera su prepotencia, que con tanta alegría ve en otros.
Durante los 4 minutos 22 segundos que duró la conversación, esta señora usó el lenguaje indecente de las amenazas.
Yo, como mujer de la política que me reconozco, soy muy consciente del hastío de nuestros vecinos cuando cada mañana se levantan con titulares que solo buscan, exista o no, el escándalo. Los políticos tenemos que hacer examen de esta realidad y asumir que muchas cosas tienen que cambiar. Y somos muchos, créanme, los que lo hacemos.
Pero, con situaciones como las que aquí describo, con periodistas que se creen por encima del bien y del mal, a quienes no interesa la verdad, sino cargar contra una fuerza política porque sí, porque tengo papel —y todos sabemos que el papel aguanta lo que le escriba— y aquí escribo lo que me da la gana, porque para eso es de mi jefe y él está contento con lo que escribo.
Estoy hablando de una periodista que solo intriga sobre determinadas cuestiones con el único fin de hacer daño al Partido Popular de Canarias. No tiene más argumentos que este. Esta periodista está lista a difundir las verdades que le gustarían, que son muy diferentes de las verdades reales. Actuando de ese modo, se sitúa en los espacios del engaño y la propaganda.
Eso sí. Tengo que suponer que muy bien pagada.
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