Al Qaida enciende «la mecha de la campaña contra cristianos» en Irak
Decenas de muertos tras el asalto a una iglesia en el centro de Bagdad

“No pudimos esperar más y por eso lanzamos la operación, los terroristas estaban dispuestos a matar a todos los rehenes”, aseguró el ministro de Defensa iraquí, Abdul-Qadr al-Obeidi, que calificó el asalto de “éxito” porque se logró “matar a todos los terroristas” e informó de la “presencia de ciudadanos no iraquíes entre los miembros del comando”. Al menos 58 muertos, 25 de ellos rehenes según la agencia Reuters, y otros cincuenta heridos fue el resultado del dispositivo que se puso en marcha el domingo en pleno centro de Bagdad para liberar al centenar de rehenes que un comando yihadista retenía en el interior de la iglesia de Nuestra Señora de la Salvación en el barrio de Karrada.
Tras cinco horas de incertidumbre, las fuerzas de seguridad locales apoyadas por unidades especiales estadounidenses se lanzaron al asalto del templo por tierra y aire. La ceremonia dominical acabó en un baño de sangre y con la amenaza firme del Estado Islámico de Irak, brazo hermano de Al Qaeda en el país árabe, que reivindicó la acción a través de un comunicado que advertía que “se ha encendido la mecha de la campaña contra los cristianos”. Una amenaza directa al poco más de medio millón de seguidores de esta religión que permanecen en suelo iraquí desde 2003 y que han sido objetivo frecuente de los grupos suníes radicales.
El objetivo de los terroristas, un grupo formado por seis u ocho hombres provistos de cinturones de explosivos según el ministerio de Interior, fue la iglesia de Nuestra Señora de la Salvación, un templo que ya resultó dañado tras la oleada de coches bomba que en 2004 afectó a varias iglesias de la capital. En declaraciones a las cadenas locales, los fieles aseguraron que escucharon dos fuertes explosiones –los terroristas primero atacaron la Bolsa de Bagdad anexa al templo- y posteriormente vieron como algunos hombres “entraron a la iglesia y mataron al sacerdote”. Después todos fueron llevados a la parte trasera del edificio desde la que algunos lograron huir por ventanas y puertas, pero otros no tuvieron tanta fortuna. En las horas siguientes, según la cadena Al Baghdadiya, los secuestradores contactaron con las autoridades para pedir la liberación de presos de Al Qaeda de las cárceles de Irak y Egipto
París, Bagdad
Pocas horas antes de este ataque que recibió la condena del Papa Benedicto XVI que lo calificó de “acto salvaje” en el que perdió la vida “gente inocente que se encontraba congregada en la Casa de Dios”, un Airbus 319 de la compañía francesa Aigle Azur aterrizaba en el Aeropuerto Internacional de Bagdad. Las dos caras del actual Irak que lucha sin éxito por despertar de la pesadilla de la guerra contra el terror.
La ministra de Comercio francesa Anne Marie Idrac viajaba a bordo del vuelo que acabó con veinte años de aislamiento. Tras cinco horas de viaje cambió el suelo de París por el de Bagdad a bordo de una aerolínea que aspira a conectar los dos países dos veces por semana a partir de 2011. Un atisbo de mejoría, apertura y progreso en medio de un Irak descompuesto por la falta de gobierno siete meses después de las elecciones y por los golpes como el que Al Qaeda consiguió asestar a la minoría cristiana en la tarde del domingo, una interrogante más para el futuro de un país muy alejado de la ansiada estabilidad programada por Washington para el final del repliegue de sus fuerzas de combate.
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