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Una empleada muere tiroteada en el atraco a un banco en Cambrils

Los Mossos d'Esquadra siguen buscando a los asaltantes, que huyeron a pie

JÚLIA GIRIBETS

Banderas a media asta en el ayuntamiento y en la universidad de la víctima. Dos días de luto y un pueblo consternado. Este es el panorama que ha dejado la muerte de Estela Calduch, una joven de 25 años, que perdió la vida ayer tras ser tiroteada en la sucursal bancaria donde trabajaba en Cambrils (Tarragona). Los hechos ocurrieron a las ocho y media de la mañana cuando se produjo un atraco a mano armada en el interior de la entidad del Banco Santander de la calle Roger de Llúria 6. Los atracadores, al parecer dos dos, pidieron el dinero de la caja y dispararon a la chica en el cuello. Después huyeron a pie. La víctima murió poco después por la gravedad de las heridas. «El tiro le atravesó una arteria importante y murió desangrada», confirmó el alcalde de Cambrils, Robert Benaiges. En el momento del asalto no había clientes en el banco.

El Área Territorial de Investigación de la Región Policial de los Mossos en Tarragona se encargó del caso y se desplegó un dispositivo extraordinario para poder identificar y detener a los autores de los hechos, de los que pocos datos han trascendido. Al cierre de esta edición, los asaltantes seguían huidos.

La familia de la víctima tuvo que recibir atención de un equipo de psicólogos de la Policía catalana tras conocer la terrible noticia. Las dos otras trabajadoras que estaban con Estela en la sucursal, también tuvieron que ser atendidas.

Al parecer, la sucursal asaltada ya había sufrido un atraco hace dos años, a mano armada, pero sin tener que lamentar víctimas, en el que los atracadores se llevaron un importante botín.

Estela vivía en Mont-roig del Camp, aunque era natural de Sant Carles de la Ràpita, y estudiaba en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Reus, en la provincia de Tarragona. Su municipio de origen decretó dos días de luto por la muerte de la joven, que pertenecía a una de las familias «más conocidas» del lugar, según declaró el alcalde, Miquel Alonso.

El Ayuntamiento de Cambrils realizó un minuto de silencio para condenar el mortal atraco y decretó un día de luto oficial; por ello, las banderas ondearon a media asta. Al acto asistieron un centenar de vecinos.

El alcalde, Robert Benages, instó a la ciudadanía a colaborar con las fuerzas de seguridad aportando toda la información que pueda ayudar en la investigación. Benaiges, aseguró haber visto el cadáver de la joven, «ha sido un momento difícil de olvidar», manifestó. También explicó que habló con vecinos que habitualmente acuden al banco atracado y «estaban muy sorprendidos». En el momento del asalto no había clientes.

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