Machete no manda sms, Machete calla y mata

Aclaremos un asunto: si se van a tomar en serio la película lo dejamos. Si van a ir en plan purista con aquello de «si es más allá del blanco y negro es una piltrafa y sólo Bergman es bueno», mejor dejen de leer. Porque esto va a de otra cosa: va de pasada estrafalaria, de un nuevo género creado por estos dos compinches del jolgorio como son Robert Rodríguez y Tarantino: la acción comedia. Todo desemboca en una pasada pasada, sin medias tintas.
La idea de Machete nació al revés de lo habitual: se hace una película y luego el tráiler. Pero estos lo hicieron, como todo lo que hacen ellos, al contrario: un tráiler sin película, sin historia. Sólo una sucesión de escenas salvajes basadas en el rostro inescrutable de Danny Trejo, un mexicano con más surcos y arrugas que el desierto de Arizona.
El resultado ha sido espectacular: rodada en celuloide viejo, como suele hacer Rodríguez, la historia es simple y sobada, un federal convertido en a asesino a sueldo cae en una trampa de los fascistas que en el mundo son. Pero dieron con el mexicano equivocado...
Lo cierto es que Machete no sonríe, Machete habla poco, Machete mata con ruido y arranca brazos y cabezas a pares, a veces a triples. Machete ametralla por encima de las llamas, Machete se columpia de ventana en ventana con los intestinos de sus rivales como liana y, en el súmmum del delirio, le suelta una frase célebre a la espléndida Jessica Alba: «Machete no manda sms. Machete calla y mata», frase que resume una comedia de espléndida factura.
Y Jessica Alba... Que si el desnudo, que si está para romper y todo eso... No nos fijamos en esas cosas. A Machete no le interesa. Machete y su troupe no miran desnudos. Machete tiene mirada de hielo. Machete es una roca. Machete... Un mito ha nacido...
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