Rumanía y Bulgaria cargan contra Francia por la expulsión de 700 gitanos
Ambos países alertan sobre posibles reacciones xenófobas y recuerdan que no pueden cerrar sus fronteras

Las críticas contra la expulsión francesa de los gitanos se multiplican estos días en Rumanía y Bulgaria, y el ministro rumano de Asuntos Exteriores, Teodor Baconschi, dice estar preocupado por el posible riesgo de «una escalada populista y reacciones xenófobas».
París enviará mañana a 79 gitanos a Rumanía, de ahí que Baconschi haya endurecido el tono por primera vez desde que el presidente francés, Nicolas Sarkozy , anunciara su nueva política de seguridad. «Expreso mi inquietud sobre los riesgos de que puedan producirse reacciones xenófobas en este clima de crisis económica», ha apuntado el ex embajador rumano en París en una entrevista con la radio RFI Roumanie.
Baconschi «espera» que se respete la legalidad en cada una de las expulsiones efectuadas por Francia, haciéndose eco de las críticas expresadas por ONG rumanas en defensa de los gitanos.
Expulsiones hasta finales de agosto
París quiere expulsar a 700 gitanos de nacionalidad rumana y búlgara desde este jueves hasta finales de agosto. En este sentido, el jefe de la diplomacia rumana insiste en la necesidad de una cooperación real entre el Elíseo, Bucarest y la Unión Europea, «sin fiebre electoralista artificial». Así, apuesta por resolver el problema de la pobreza y la falta de acceso a la educación que esta minoría étnica sufre en toda Europa.
En Rumanía hay entre 530.000 y 2, 5 millones de gitanos. En Bulgaria viven unos 800.000.
París ha criticado a Bucarest y Sofía en numerosas ocasiones, e incluso el secretario de Estado galo para Asuntos Europeos, Pierre Lellouche, les ha recordado que su integración al espacio Schengen, prevista para 2011, podría ser revisada. En este sentido, Baconschi cree que las amenazas no son la solución. «Si intercambiamos acusaciones o criminalizamos a título colectivo a los grupos étnicos, volveremos a recordar tiempos pasados muy desagradables. Y en lugar de encontrar soluciones, generaremos tensiones».
Preguntado sobre la vuelta a Francia de gitanos explusados, Baconschi insiste en que su país «no puede bloquear la frontera a sus ciudadanos, miembros de la UE, si no han cometido ningún crimen».
Visas en la época comunista
También en Bulgaria las asociaciones de derechos humanos han puesto el grito en el cielo por la política francesa contra este grupo étnico. Ilona Tomova, investigadora de la Academia búlgara de Ciencias, no entiende cómo Francia, «país símbolo de la democracia, puede contribuir de esta forma a la estigmatización de los gitanos».
El diario búlgaro Sega ha denunciado la política de deportación de gitanos, estimando que ni Sofía ni Bucarest tienen medios para evitar que circulen por Europa, «salvo volviendo a la época comunista, con la exigencia de visas de salida».
Dos secretarios de Estado rumanos viajarán a París el 30 de agosto para abordar la cuestión. Por su parte, el ministro francés de Inmigración, Eric Besson, visitará Bucarest en septiembre.
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