Francia admite que participó en el golpe mauritano a Al Qaida
Los terroristas dicen que ejecutarán el lunes al rehén Michel Germaneau
El ataque contra una base Al Qaida del Magreb Islámico (AQMI) en Malí, dirigido por tropas francesas junto al Ejército mauritano, fue preventivo, según el ministro del Interior del país magrebí. La banda terrorista iba a atacar el próximo miércoles 28 de julio un cuartel militar en Bassikunu, al sureste de Mauritania, junto a la frontera malí, anunció en una conferencia de prensa Mohamed Uld Boilil en Nuakchot. Durante la operación, añadió, se intervinieron armas, munición, diversa documentación y los sistemas de comunicación de los que disponían los terroristas.
Ni Francia ni Mauritania han confirmado el lugar en el que se desarrolló la operación, llevada a cabo entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves, aunque Uld Boilil afirmó que fue fuera del país magrebí. Todo apunta, según algunas fuentes mauritanas consultadas por ABC, que el enfrentamiento tuvo lugar al oeste de Malí, no lejos de donde AQMI tenía previsto llevar a cabo su ataque el día 28. El sur de Mauritania, en concreto la zona fronteriza con Malí que se encuentra al este de Nema y cerca de Bassikunu, es un región desértica en la que patrulla habitualmente una peculiar unidad a camello de la Guardia Nacional. El ataque de hace dos días fue efectuado sin embargo, según confirmaron a ABC fuentes del Gobierno de Nuakchot, por miembros de las unidades antiterroristas del Ejército, los denominados Grupos Especiales de Intervención (GSI, según sus siglas en francés).
La operación se saldó con seis miembros de Al Qaida muertos. Cuatro lograron escapar, uno de ellos herido, según el ministro del Interior. Francia aportó «apoyo técnico y logístico», afirmó en un comunicado el Ministerio de Defensa desde París. «La operación conducida por los mauritanos permitió neutralizar al grupo de terroristas y hacer fracasar un proyecto para atacar objetivos mauritanos», añadía el texto. Por su parte, un portavoz del Gobierno de Obama aseguró que EE.UU. no participó en la operación pero sí intercambió información con Mauritania y Francia.
«Pruebas de vida»
Mauritania dijo que el ataque no tuvo como objetivo tratar de liberar al rehén francés secuestrado en Níger el pasado mes de abril. Las autoridades francesas reconocieron sin embargo en el comunicado que el grupo atacado «es el mismo que se niega a aportar pruebas de vida y de entablar un diálogo para la liberación» de Michel Germaneau, de 78 años, cautivo en Malí. Un negociador entre los terroristas y el Gobierno de este país dijo a la agencia Afp que rescatarlo parecía el objetivo del ataque.
AQMI ha amenazado con ejecutar a Germaneau si no son liberados algunos de sus hombre presos y ha fijado como fecha tope el próximo lunes 26 de julio. La amenaza es tomada muy en serio al venir de la misma célula, liderada por el argelino Abú Zeid, que asesinó en junio de 2009 al rehén británico Edwin Dyer.
Aunque la operación tuviera como escenario territorio malí no hay confirmación de que el Ejército de este país participara. Una delegación mauritana, liderada por el ministro de Defensa, Hamdi Uld Baba Uld Hamadi, se desplazó el jueves a Bamako. El presidente de Malí, Amadou Toumani Touré, regreso de forma precipitada en la tarde del viernes de un viaje a Chad. Fuentes cercanas al poder en Mauritania descartan que el ataque vaya a ahondar el enfrentamiento entre estos dos vecinos, que ya mantuvieron una seria trifulca diplomática por la forma en la que fue liberado el rehén francés Pierre Camatte el pasado febrero.
En Madrid, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega intentó tranquilizar a los que opinan que la muerte de los seis terroristas podría complicar más la liberación de los españoles Albert Vilalta y Roque Pascual, en manos de AQMI desde hace casi ocho meses, e insistió en que ambos se encuentran «bien».
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