Suscribete a
ABC Premium

Maradona, mando en plaza FIFA

El árbitro desquicia a México con un gol en claro fuera de juego y luego los de Aguirre pierden los papeles

JOSÉ MANUEL CUÉLLAR

Algo raro está pasando en este torneo. Maradona parece haber pasado de ser un proscrito para la FIFA a ser su niño mimado, el dueño casi, con mando en plaza en el organismo futbolístico. Se salta la reglamentación dando las ruedas de prensa donde le da la gana mientras la FIFA calla y mete el rabo entre las piernas, se pasa todo el partido fuera del área técnica y el cuarto árbitro no para de mirar para otro lado, meten un gol en fuera de juego y cuando el línea se lo dice, el árbitro Rosetti hace como que no oye y dice que es gol legal.

Todo eso pasa en un domingo negro horas después del bochorno del gol inglés, horas después de que FIFA realizase su enésima rueda de prensa diciendo que todo es perfecto y el mundo de color de rosa mientras toda la prensa internacional se mofaba de tanta mema estupidez.

Lo del árbitro italiano fue muy fuerte porque rompió a México en mil pedazos. Aguirre había hecho esta vez lo correcto: metió a Guardado y al Chicharito y, moviendo el balón de un lado a otro, pasó lo que se sospechaba: que Argentina sufrió más que el perro de un ciego. Ni veía el balón ni lo tocaba. México tuvo tres claras ocasiones mientras los argentinos empezaban a mirar a Heinze para que aplicase la única solución que tiene en su morral: repartir estopa y montar un guirigay de broncas y codos para ver si así sacaba a México de sus casillas.

No hizo falta, cuando peor lo estaba pasando llegó el colegiado italiano en su auxilio dando un gol de Tévez en claro fuera de juego. Ante las protestas consultó al línea que pareció decirle que era fuera de juego. Como no se lo debió afirmar con claridad, se agarró a la duda y dio gol. Otro escándalo. México, que tiene la moral de un gorrión en pleno invierno, se deshizo como un azucarillo.

Hundimiento mexicano

Entre los árbitros la mataron y México sola se murió. A Osorio le entró un tembleque de canilla e Higuaín, que no sabe nada de líos ni de broncas, fue a lo suyo para sentenciar el partido.

Luego nada, el partido fue de Heinze y sus modales de barriobajero de baja estofa: golpeó a una cámara (“toma, para que delates todas las trampas y macarradas que hago en un partido” pareció insinuar), se lió a empujones y deditos en la cara con Chicharito y con todo eso puso el partido de su parte. México, que es una pardilla de tomo y lomo, ya no supo salir del laberinto tejido en los arrabales y en los sospechosos vericuetos de FIFA.

En la segunda parte México se hundió y Argentina, con la pólvora que tiene arriba la mató definitivamente. Tévez, gran partido por fin, metió una bomba a la escuadra mientras que los de Aguirre, hundidos en la mayor de la miseria, dejaban huecos por doquier, prestos para la goleada final que suavizó el Chicharito con un chicharro ejemplar. Argentina, bien en la cuesta abajo en que se le puso el partido. Buena que es y manos que le echan... Esta vez no fue una mano de dios, sino una línea del susodicho...

Esta funcionalidad es sólo para suscriptores

Suscribete
Comentarios
0
Comparte esta noticia por correo electrónico

*Campos obligatorios

Algunos campos contienen errores

Tu mensaje se ha enviado con éxito

Reporta un error en esta noticia

*Campos obligatorios

Algunos campos contienen errores

Tu mensaje se ha enviado con éxito

Muchas gracias por tu participación