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Una cornada de 30.000 euros

Los bares taurinos de las inmediaciones de la Plaza de las Ventas, junto con la Asociación de Hosteleros la Viña, solicitan al Ayuntamiento que revise la ley que les sanciona con cuantiosas multas si sus clientes consumen alcohol en la calle

Una cornada de 30.000 euros

Son las 21.00 horas. Las tabernas circundantes a la plaza de las Ventas bullen de aficionados taurinos que tras salir del coso comparten impresiones de la faena de Morante de la Puebla entre cervezas y vermús. Durante San Isidro, antes y después de las corridas, estos bares cuelgan el cartel de completo. El rabo de toro, la oreja frita y las raciones de ibéricos ponen el broche final a una tarde de capotes y banderillas. Algunos clientes piden su consumición y salen fuera a disfrutar del ambiente que rezuma las inmediaciones del ruedo.

Esto les puede llegar a costar a los bares hasta 60.000 euros. Cuando la Feria de San Isidro termina, los propietarios de estas tabernas se encuentran con una desagradable sorpresa; multas que oscilan entre los 30.000 y 60.000 euros. Y que penalizan el consumo de bebidas alcohólicas en la calle.

Los hosteleros que regentan sus negocios alrededor de la Plaza de las Ventas aseguran que la Policía no toma las mismas medidas contra otros establecimientos -en las inmediaciones de estadios de fútbol o en las Vistillas- en los que el público también ingiere alcohol en el exterior del local. Fuentes del Ayuntamiento lo desmienten y aseguran que la Ley de Drogodependencias de la Comunidad de Madrid se aplica por igual en toda la ciudad. Respecto a la ingesta de bebidas alcohólicas en el exterior de bares ubicados en la zona de Vistillas durante las fiestas, el Ayuntamiento apunta que la ley marca como excepción el consumo durante fiestas patronales.

En la calle Alejandro González, se ubica uno de los enclaves de referencia para la afición taurina, donde sus raciones de mollejas y «pitufos» -pequeños chorizos fritos- dejan a uno con un buen sabor de boca aunque la faena no haya sido acertada. En esta Feria 2010, el bar La Tienta ya ha recibido la visita de la Policía en dos ocasiones. El pasado viernes 21 de mayo tras la actuación de Morante de La Puebla, uno de los matadores que concita más expectación, el bullicio del ruedo se trasladaba a la taberna. Algunos clientes salieron al exterior a respirar una bocanada de aire fresco, huyendo de la aglomeración del interior del bar. Minutos después, una patrulla de policía se personaba en el establecimiento advirtiéndoles de que serían sancionados. Una vez más se enredarán en contenciosos y recurrirán la multa.

César Molero, uno de los empleados del establecimiento, junto con la Asociación de Hosteleros la Viña se han citado con el concejal del distrito, Íñigo Henríquez de Luna, exigiendo una solución al problema que les agua la fiesta taurina cada año. Henríquez les derivó al concejal de Movilidad, Pedro Calvo, pero éste no les atendió. «Sólo pedimos que durante la temporada de San Isidro, permitan que la gente al salir de los toros -de 21.00 a 23.00 horas- pueda tomarse algo en la calle», apunta César.

Declaración de fiesta local

El presidente de la Asociación la Viña, Tomás Gutiérrez, solicita al Ayuntamiento que revisen las sanciones y declaren fiesta municipal a la Feria de San Isidro a través de la correspondiente ordenanza. «Antes y después de las corridas se produce una situación excepcional de concentración de personas lo que, unido al buen tiempo de la época, hace muy difícil que los hosteleros frenen a los clientes para que no salgan fuera», asevera Gutiérrez.

Otro de los santuarios taurinos que año tras año recibe la visita de la Policía es el bar El Ruedo. «Sufro acoso policial. En cuanto el bar se llena ya tengo aquí un coche y dos motos de Policía. Me han llegado a poner multas incluso cuando los que consumían fuera no eran mis clientes, sino jóvenes que habían adquirido bebidas en tiendas de chinos» relata indignado el dueño, Pedro Tello. Aunque ha recurrido las multas con la que han sancionado al establecimiento, los trámites y la contratación de un abogado le supone unos 3.000 euros. «En San Isidro tendría que ganar el sueldo de todo el año y fíjate cómo estamos».

En plena calle de Alcalá se halla la taberna más antigua de la zona, se fundó en 1929 y y sus paredes están recubiertas de azulejos pintados artesanalmente con escenas taurinas. Son los custodios de los timbales que marcaban los cambios de tercio en el coso y el rabo de toro es su plato estelar. Este establecimiento, repleto durante toda la Feria de San Isidro, también se ve obligado a lidiar cada tarde con la Policía y las multas que les impone el Ayuntamiento madrileño.

Desde la Concejalía de Seguridad y Movilidad exponen que la Policía Municipal sólo se limita a cumplir la Ley de Drogodependencia que prohíbe el consumo de alcohol en la vía pública, salvo en terrazas y fiestas patronales.

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