«Urtain» impone su pegada en unos premios Max conocidos antes de tiempo

Un «error informático». El mismo problema que llevó hasta el original de la novela de una célebre presentadora de televisión párrafos enteros de textos ajenos fue el causante de que, horas antes de la gala de entrega de los premios Max, la lista de galardonados se colara en la página web de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Estaba previsto, explicaron sus responsables, que la lista se publicara automáticamente a las 23,55, hora de conclusión de la gala celebrada en el Museo Nacional Reina Sofía, pero una «interferencia informática» —con estas palabras lo definía el departamento de Comunicación de la SGAE— hizo que ésta apareciera poco después de las cinco de la tarde.
Animalario
Con la «sorpresa» desvelada, sólo cabía confiar en el talento de Ernesto Caballero, guionista de la gala —a la que no asistió, como solía ser costumbre, la ministra de Cultura— y en su aliado maestro de ceremonias, el formidable Carlos Hipólito, para darle pimienta a estos premios dominados, finalmente, por la fortaleza de «Urtain», el montaje del Centro Dramático Nacional y de Animalario. El grupo liderado por Andrés Lima y Alberto San Juan se ha abonado a estas manzanas enmascaradas, y ayer ya se bromeaba con un posible cambio de nombre de la compañía, que pasaría a llamarse «Animaxlario», En esta edición se llevó nueve galardones por su espectáculo basado en la vida y la decadencia del boxeador José Manuel Ibar, uno de los grandes trabajos de la escena española reciente.
Para Urtain tuvo un recuerdo su intérprete, Roberto Álamo, premiado por una prodigiosa encarnación del púgil. Al suyo se unieron otros ocho premios, entre ellos, curiosamente, el de mejor empresario o productor privado de artes escénicas por un trabajo que cuenta con coproducción de una institución pública, el Centro Dramático Nacional.
Lorca, Valle-Inclán, Antonia Mercé «La Argentina», Margarita Xirgu y Miguel Mihura revivieron en escena para acompañar a Carlos Hipólito y desgranar los premios (por primera vez en la historia de los galardones, desvelados con anterioridad). Hubo momentos llenos de emoción, como cuando Mario Gas subió a recibir el premio póstumo obtenido por su hermano Manuel por su trabajo en «Sweeney Todd» —el director catalán, a quien acompañaba su sobrino, tiñó su intervención con gotas de humor negro: «Manuel, evidentemente, no ha podido venir»—; o la larga ovación que acompañó a Josep Maria Benet i Jornet, premio de honor. Hubo, también, la habitual ración de púlpito a cargo de Alberto San Juan, que se refirió a la memoria histórica, cuya «recuperación —dijo— es motivo de paz y no de confrontación». Hubo más repetidores, como Carmen Machi, que obtuvo el premio a la mejor actriz secundaria. Y sonadas ausencias, como la de Blanca Portillo, que no pudo asistir a la gala. Tras la concesión de este premio, Ángel Ruiz, intérprete de Lorca, rompió el protocolo y se acercó a besar a Rosa María Sardá, una de las «rivales» de Blanca Portillo, «MC1»«MC2»por su Poncia en «La casa de Bernarda Alba».
Noticias relacionadas
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete