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El Barcelona ensucia el «seny»

El Barcelona ensucia el «seny»

Objeto de deseo del barcelonismo, y no precisamente con buenas intenciones, José Mourinho no decepcionó en su papel protagonista, eterno actor aspirante a Oscar que saca de quicio a una afición irritada por el mero hecho de tenerle ante sus ojos. Esta vez ganó la batalla el portugués, capaz de aislar a su grupo de conjuras y campañas mediáticas, y lo celebró a lo grande en el césped del Camp Nou con las consiguientes reprimendas de los azulgrana, poco acostumbrados a resultados adversos. Valdés, que suspira por la selección española y que se postula como alternativa para estar en Suráfrica, entró al trapo y reprochó al técnico luso su actitud festiva . «Se pensaba que estaba riéndome de ellos y no era así, pero no pasa nada».

La imagen se produjo poco antes de que alguien en la sala de máquinas del Barcelona activara los aspersores, con las gradas medio vacías por lo doloroso de la situación. Señaló el árbitro el final de la eliminatoria y la celebración interista, reacción del todo normal después de superar al vigente campeón, y el Barcelona ensució su «seny». Precisamente un equipo que hace pocas semanas montaba una piña en el Bernabéu y que el año pasado vivió una fiesta mayúscula en el mismo escenario con el 2-6, cantando y bailando los jugadores por la zona mixta de Chamartín. Se activó casualmente el riego ahí donde saltaban los italianos, dándole más épica a su hazaña y adornando el álbum de fotos.

Terminó la semana mágica en Barcelona, una ciudad sometida a una tensión impresionante y que anoche acabó desinflada como pocas veces. Se ha exigido mucho durante estos días e incluso con un partido de Liga contra el Xerez de por medio, pues al término del mismo se vistieron las camisetas con el ya mítico «nos dejaremos la piel». Este encuentro sí requería del apoyo de todos y no hubo censuras como en la previa del último clásico, justificada entonces la ley del silencio por el desgaste de la eliminatoria contra el Arsenal en cuartos y por lo trascendental del clásico contra el Real Madrid del 10 de mayo. De ahí que el desengaño entre la parroquia fuera mayúsculo y Canaletas, preparada por si acaso para otra madrugada movidita, se quedara seca.

En el Bernabéu estarán Louis van Gaal y José Mourinho, viejos amigos y que aspiran a igualar el triplete del Barça del pasado año (mandan en sus Ligas y siguen en la Copa) y, por tanto, su correspondiente sexteto.

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