Aldo Trento: «En cuarenta años jamás he visto un cura pedófilo»

Dice que su reencuentro con Cristo le permitiño superar una depresión. Y cambió su Italia natal por Paraguay
-Su vocación fue precoz
-A los once años me escapé de casa para ingresar en el seminario...
-Y después se convirtió en un «cura rojo»
-Mi vocación sacerdotal estuvo marcada por la contestación de los años setenta. Me entregué a la revolución que prometía la izquierda.
-Pero en esa travesía zozobró y casi se hunde
-Era profesor, y con motivo de una visita de Kissinger a Italia habíamos convocado una huelga de protesta contra el imperialismo americano. Yo sólo podía dejar el aula si todos los alumnos la abandonaban, pero cuatro de ellos no salían. Me dijeron: «El mundo no se cambia en la calle, sólo cambiará si cambia usted, si encuentra a Cristo».
-¿Fue una segunda llamada?
-Sí. ¡Me encontraba tan solo con una revolución que nunca acontecía! Caí en una profunda depresión y a raíz de ella Luigi Giussani me envió a Paraguay en 1989.
-¿Como misionero renació?
-Gracias a eso pude rehacer los escombros de mi vida.
-Nos asedia la cultura de la eutanasia y la eugenesia y usted cuida a enfermos terminales.
-He acompañado en la muerte a setecientas personas y todas mueren con una sonrisa. El problema es que lo que hace feliz a un hombre es el amor. Pero, ¿quién está dispuesto a estar al lado del enfermo las veinticuatro horas, tendiéndole la mano? En cuanto al aborto, es un delito gravísimo. Mujeres indias que no conocen la fe católica cuando abortan vienen a decirme en guaraní: «Padre, hice algo que me pesó». Y no se lo ha dicho ni el Papa ni el obispo, es la ley natural.
-¿Incluso para casos de gravísimas malformaciones, sin aparente atisbo de esperanza?
-Yo tengo niños en estado vegetal. En uno que no tiene ni siquiera cráneo, al mirarlo, veo a Cristo. Por eso me duele ver las leyes de Zapatero, estas leyes que se están extendiendo por toda Europa.
-¿Le pesa que ahora se hable tanto de la Iglesia por los casos de pederastia?
-Acojo enfermos de sida, prostitutas, homosexuales, niños y niñas violados... Desde hace cuarenta años soy cura y te aseguro que no he encontrado ni un solo sacerdote pedófilo. Casos en laicos sí. Esto es una campaña para eliminar a la Iglesia.
-Devolvió una condecoración de la República Italiana por el «caso Eluana».
-Era una condecoración que tenía como símbolo el Buen Samaritano, una medalla a la solidaridad italiana en el mundo. Y consideré una contradicción «in terminis» premiar la solidaridad y luego permitir que se mate a una chica.
-Reivindica con fuerza el legado de los jesuitas.
-Hay que desmentir la leyenda negra de la conquista. Presentarla como masacre es una mentira masónica, y me duele que España no haga nada para desmontarla. En Paraguay las reducciones jesuíticas fueron el motor esencial de desarrollo. Los indios lloraban cuando Carlos III expulsó a los padres como a perros...
-¿Se aventan sólo los excesos?
-Una cosa es que los conquistadores fueran humanos y pecadores y otra el espíritu de la conquista. Ojalá se aplicara hoy en muchos sitios el Derecho de Gentes de Francisco de Vitoria, en el que se defendía la dignidad de los indios como seres humanos.
-El colonialismo del siglo XIX tuvo menos miramientos.
-Si hoy hay pobreza en Latinoamérica no es debido a los españoles, sino al expolio posterior. Hasta 1810, en que llegaron las independencias, ciudades como Lima, Quito, Asunción o Ciudad de México no tenían nada que envidiar a ninguna de España.
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