Las empresas públicas engordan con otros 200.000 millones la deuda del Estado

Si la situación financiera en España ya ha despertado las suspicacias de los mercados internacionales y las agencias de «rating», parece que su reacción no ha tenido en cuenta la profundidad del boquete abierto en las cuentas públicas. Al menos, no del todo. El cómputo de la deuda del Estado elude una cifra igualmente preocupante: el pasivo del sector público empresarial.
La cifra no es baladí. Casi 200.000 millones de euros permanecen en ese limbo contable que, históricamente, ha aumentado incluso en los años en que se obtuvo superávit, según pone de relieve un estudio elaborado por el Partido Popular con datos del Banco de España al que ABC ha tenido acceso.
La diferencia entre los pasivos contabilizados en el sector público y el agujero de las cuentas del Estado asciende, en concreto, a 197.278 millones de euros, frente a los cerca de 550.000 millones que recogen los datos oficiales. Este desajuste, que supone un 21,18% del total de los números rojos, se encuentra en correlación con el aumento de la deuda en los balances de las empresas públicas.
Mientras en 1999 los números negativos de las empresas de la administración nacional se ajustaban a una horquilla de entre 30.000 y 50.000 millones, fue a partir de 2004 cuando las obligaciones se dispararon hasta superar en 2009 la barrera de los 100.000 millones.
Evolución dispar
El informe -que cuenta con la rúbrica del diputado del grupo popular y portavoz en la comisión de Presupuestos, Vicente Martínez-Pujalte- señla que esa velada carga se distribuye entre las empresas de titularidad estatal (que adeudaron 104.126 millones hasta el segundo trimestre de 2009), las pertenecientes a las autonomías (37.429 millones) y las administraciones locales (29.080 millones).
Teniendo en cuenta que, tal y como sucede con la financiación por emisión de bonos, el Ministerio de Economía, dirigido por Elena Salgado, debe responder del pasivo asumido por las empresas públicas, la suma total de la deuda se eleva, según el estudio, a 700.000 millones, lo que representaba en 2009 un 65,45% del PIB, frente al 47% que refleja el cómputo oficial. La brecha se acrecienta.
Mientras tanto, el perfil de la evolución de ambos pasivos, examinados individualmente, tampoco muestra signos alentadores para el PP. Los datos del informe revelan que los números rojos y el déficit han discurrido de forma desigual. Ni siquiera en las épocas de bonanza, cuando se cosechaba superávit, la deuda pública disminuía significativamente, a diferencia de lo que se incrementaba en los periodos de déficit.
En los años anteriores a 2004, deuda y saldo negativo seguían el mismo cauce, enmarcados en un ritmo de ascenso progresivo. Sin embargo, en los años de superávit (2005, 2006 y 2007), cuando el excedente de las cuentas públicas ascendió a 20.000 millones, la deuda se estancó en los 400.000 millones.
El escenario, incluso, podría empeorar. Una subida de los tipos de interés podría «aumentar el coste de la deuda pública en más de 10.000 millones anuales», menoscabando así la capacidad económica de la administración.
Las familias, perjudicadas
Uno de los efectos secundarios de esta situación es el «efecto expulsión» con que el endeudamiento público golpea al capital privado, un efecto que no sólo perjudica a las compañías. Las economías familiares también están sufriendo el ingente peso del coste de la deuda. Según detalla el informe, la contribución a la tasa interanual de los hogares y las sociedades no financieras se ha recortado en un 0,1%, mientras que la de la del sector público, al que se están dirigiendo la mayor parte de los recursos, ha aumentado un 4,3%.
197.278
millones de euros totalizan la suma de los pasivos y la deuda de las empresas públicas
700.000
millones de euros. A esta cifra asciende el cómputo del pasivo público empresarial y la deuda contabilizada
65%
es el porcentaje del PIB de la deuda total, incluidos los pasivos de las empresas de titularidad estatal
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