¡Fuera caretas!

Lo que ha sucedido en el Parlamento catalán no es más que lo esperado, lo que muchos hemos denunciado reiteradamente. Prohibir las corridas y blindar los correbous ha sido siempre la postura de Esquerra y la adopta ahora Convergencia.
Se apoyan en dos argumentos: los correbous son esenciales en las fiestas populares de algunas zonas catalanas y forman parte de su tradición. Las dos cosas son verdad pero con ellas se está construyendo una gran mentira.
La realidad es muy sencilla: los juegos con el toro surgen en Cataluña igual que en otras muchas regiones españolas. Los correbous son paralelos a los bous al carrer valencianos, al sokamuturra vasco, a los toros embolados, de fuego, del aguardiente...
La corrida de toros no es más que la depuración estética de esos juegos: algo mucho más racional, más respetuoso del toro y más hermoso. Prohibir las corridas y blindar los correbous significa un contrasentido reaccionario, ir contra el sentido común y contra la historia.
La razón es evidente: en la zona de los correbous tienen esos partidos políticos un granero de votos que no pueden poner en peligro.
¡Fuera caretas! Que nadie se sorprenda ante esta muestra evidente de hipocresía y retroceso histórico. Ya no caben más engaños.
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