Controladores al ataque
Los controladores han desenterrado el hacha de guerra. No se van a quedar callados ante la ofensiva lanzada por el ministro de Fomento, José Blanco, y desmontan en ABC las acusaciones que les han lanzado, situándolos en el ojo del huracán público

«Quien siembra vientos, recoge tempestades». Esa parece ser la máxima con que los controladores reprochan al Ministerio de Fomento su pasividad ante un problema que lleva coleando desde hace dos décadas.
USCA, el sindicato más representativo, insiste en que la suya no es una «actitud reivindicativa», sino una reacción natural ante las deficiencias de personal que desde la firma del convenio de 1999 trataron de corregirse con «acuerdos puntuales». La organización hace hincapié en que los desproporcionados sueldos son consecuencia de estos acuerdos, en que se permite conscientemente la vulneración del techo de 1.200 horas anuales de trabajo.
Escasez de personal
No hacen sus deberes Los controladores aseguran que una de las causas del problema es que AENA no ha hecho sus deberes en materia de personal. En el convenio de 1999 se preveía que la jornada adicional que se había pactado para cubrir el servicio iría desapareciendo en el tiempo, al incorporarse nuevos controladores (hasta 700). Siempre según la versión de este colectivo, hasta 2006 esta incorporación se ha realizado a buen ritmo, pero a partir de entonces el tráfico aéreo crece muy rápidamente y la incorporación de nuevos controladores no, por lo que no es posible dejar de hacer las jornadas adicionales. Si en 1999 había 1.500 controladores, en 2010 ascienden a 2.360. «Desde 2.006 no se seleccionan controladores nuevos». Afirman que en 2009 se limitaron las horas de trabajo a 200 mensuales.
Salarios
Muy lejos de la UE
USCA dice que el sueldo medio de un controlador es de 130.000 euros, «muy lejos de los 180.000 de los de la Unión Europea». Dicen que el ministro de Fomento no cuenta la verdad sobre sus sueldos y que ellos fimarían ahora la media de 200.000 euros que les ofrece José Blanco. «Yo le pongo el papel por delante y que lo firme», dicen. Los controladores señalan que «no es normal que en nuestro trabajo haya sueldos de hasta 900.000 euros».
Productividad
Al calor de las elecciones
«¿Cómo va a ser productivo un controlador en un aeropuerto de pocas operaciones?», se preguntan desde el USCA. Los controladores se amparan en que pasaron de ser la «niña de los ojos» del Ejecutivo a convertirse en su «chivo expiatorio». Critican que el «ministro de turno» los utilizaba cuando tenía entre ceja y ceja la inauguración de costosas infraestructuras cuya rentabilidad sólo se justificaba por la cercanía de las citas electorales.
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