
Domingo
, 17-01-10
Ante varios cientos de cordobeses y en un acto de tan rigurosa formalidad jurídica como intensa emoción, Juan José Asenjo abrió ayer, en la Catedral, la fase diocesana del proceso que podría llevar a la beatificación y posterior canonización de 132 católicos -sacerdotes, seminaristas, religiosos y laicos- asesinados en la persecución religiosa de entre 1936 y 1939.
Tras el rezo del «Veni, Creator» y la apertura del acto, el postulador dio lectura a la relación de los candidatos a la beatificación -83 sacerdotes, 6 seminaristas, 4 religiosos y 39 laicos-, de cuatro de los cuales, uno por cada una de estas formas de vivir la fe, sintetizó los principales datos de su biografía, destacando en todos ellos su decisión de ir a la muerte antes que renunciar a su fe y la actitud serena y evangélica que mantuvieron hasta el final.
A continuación, el secretario canciller de la diócesis, Manuel Moreno Valero, dio lectura a los distintos episcopales decretos que este proceso ha generado desde su inicio en 2006, y acto seguido se constituyó la comisión delegada que recibirá los testimonios de los testigos, y que estará formada por Antonio Jesús Morales Fernández como delegado episcopal, Joaquín Alberto Nievas García como promotor de justicia y Mercedes Ortiz Navas como notario. Ante dicha comisión comparecerán los testigos que sobrevivan y cuantos puedan aportar información sobre los candidatos, en una serie de comparecencias que dará comienzo el próximo día 25, a las diez y media de la mañana, en la sala de la curia del Palacio Episcopal. Los primeros declarantes ya han sido convocados.
Cerró el acto el administrador apostólico, que recalcó que la iniciativa de beatificar a este centenar largo de cordobeses, que se insertan en la larga y hermosa tradición martirial de nuestra diócesis, «es exclusivamente religiosa y eclesial, que nadie vea en ella otra intención: no buscamos reabrir viejas heridas pues no hay cuentas pendientes con quienes murieron perdonando a sus verdugos».