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La ministra, firme con pantalones

ministra, firme, pantalones

Hasta la aparición del Príncipe de Asturias sin barba, después de cinco meses sin afeitar, estuvo a punto de quedar eclipsada por la «rebeldía» estética de la ministra de Defensa. Y es que a Carme Chacón no le basta con que la Casa del Rey le ponga por escrito que la etiqueta recomendada para la Pascua Militar es: «uniforme de gala, modalidad A, para los militares, y chaqué para los caballeros y vestido largo para las señoras, en el caso de los civiles». Igual que hizo el año pasado en su primera Pascua Militar, a la que asistió con un esmoquin que acaparó gran parte de la atención, la ministra volvió a acudir ayer al Palacio Real con un traje de chaqueta y pantalón color negro, en este caso diseño de Roberto Torretta.

El jersey del líder boliviano

Como Chacón era consciente de que esa vestimenta no se ajustaba a la recomendada por escrito, pidió con anterioridad a Protocolo del acto que le «homologara» su traje y al Palacio de La Zarzuela que se «lo validara». Obviamente, la Casa del Rey, por razones de cortesía, tacto, respeto y tolerancia, no le puso reparos a la propuesta de Chacón, como tampoco se los puso en su día al actual presidente de Bolivia, Evo Morales, quien hace cuatro años se presentó en el Palacio de La Zarzuela a una audiencia con el Rey con un jersey inadecuado para la ocasión.

El propio Morales cayó en la cuenta de que, tras esa visita, se habló más del jersey que del encuentro, y para su segunda audiencia escogió un atuendo con un toque indígena, pero que no eclipsó su mensaje.

En realidad, no se conoce ningún precedente en el que la Casa del Rey haya puesto reparos a la vestimenta que han querido lucir sus invitados, por muy extravagantes que fueran. La exigencia en la vestimenta sólo se suele aplicar a los periodistas y, en los últimos años, más de uno se ha tenido que quedar en la puerta de Palacio por no ajustarse a lo recomendado.

Otro peinado

Aunque la ministra de Defensa se empecinó en repetir pantalón, lo que sí modificó respecto a la Pascua Militar del año pasado, fue su peinado y maquillaje. En esta ocasión, sustituyó la coleta tirante con aire castrense por un recogido más favorecedor, mientras que suavizó el maquillaje, que el año pasado era excesivamente fuerte. Lo cierto es que, con su «rebeldía» indumentaria, Chacón consiguió acaparar gran parte de los comentarios distendidos de la celebración, al convertirse en la única mujer, aparte de las militares uniformadas, que no llevaba el recomendado vestido largo. Los hombres, Zapatero y Rubalcaba incluidos, cumplían todos la recomendación de uniforme de gala para los militares y chaqué para los civiles.

El más cambiado de los asistentes fue, sin duda, el Príncipe de Asturias, quien además de haberse afeitado la barba que se dejó el pasado verano, lucía el uniforme de gala de teniente coronel del Ejército de Tierra, empleo al que fue ascendido por antigüedad en 2009, mientras que en los últimos años lucía el del Ejército del Aire.

La Reina, por su parte, escogió un traje en color burdeos y la Princesa de Asturias, que siempre lucía el mismo vestido largo de terciopelo verde para las celebraciones de la Pascua Militar, decidió ayer sustituirlo por otro rojo, también de terciopelo. Este modelo, que se le ha visto en muchas ocasiones, Doña Letizia lo repetía, año tras año, en las recepciones al Cuerpo Diplomático, que se suele celebrar todos los meses de enero, pero la de ayer fue la primera vez que lo lució en la Pascua Militar.

Tras los discursos, la Familia Real compartió un vino español con los asistentes, al que por tercer año consecutivo no estaban invitados los periodistas.

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