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ABC Cultural

«Ser actriz es tan divertido, todo el mundo quiere tenerte contenta»

En los funerales y en los premios, los comentarios suelen ser unánimes, pero el consenso que despierta Carmen Maura (Madrid, 1945) va un paso más allá, es sobrenatural. El adjetivo lo empleó Álex de la Iglesia para definir el talento de la actriz, a quien ha entregado esta mañana la Medalla de Oro de la Academia de Cine en reconocimiento a una trayectoria profesional de cuatro décadas. Por la noche, Maura recibirá el homenaje de sus compañeros, familiares y amigos en una cena celebrada en el Reina Sofía.

Antes, el presidente de la Academia y la galardonada compartieron con la prensa una charla tan simpática e informal como son sus protagonistas. Álex de la Iglesia leyó "un texto precioso que he escrito" y la madrileña reconoció que el director de "La comunidad" le había dicho su mejor piropo: "Que soy como un hipermercado, en el que se puede coger lo que uno quiere cuando está dentro. Me identifico más con eso que con lo de sobrenatural".

Y sin entrar en asuntos paranormales ni en su personaje de "Irene" en " Volver ", Carmen Maura admitió que "el único momento difícil" de su carrera fue "hacer "Mujeres al borde de un ataque de nervios. Lo digo pero no me hagáis más preguntas sobre eso".

«Es increíble que yo no tenga más mal rollo»

Luego, volvió sobre Almodóvar, de quien aprendió que "en el cine se puede decir cualquier cosa. Cualquier texto puede convertirse en lo que uno pretenda". El propio

Almodóvar

Menos conciliadora ("Una de las ventajas de ser mayor es poder decir las cosas como son") se mostró con Francis Ford Coppola , con quien trabajó recientemente en "Tetro". "Es supersimpático, pero no lo pasé muy bien porque a los argentinos los trataban muy mal, les pagaban fatal. No hay que tener ningún complejo. Coppola decía que iba a rodar allí porque les salía más barato. Si sólo les motiva eso, pues que paguen más cosas. Que no porque venga uno importante de fuera, tenemos que darle más ventajas, rebajar sueldos… Pero no es momento de malmeter.".

Y antes de despacharse, siempre con simpatía, contra los actores franceses y su falta de espontaneidad y contra algunas escuelas de interpretación, Carmen Maura contó que el cine es el único medio en el que no se pone nada nerviosa: "Me gusta mucho que cuando se dice motor seamos un montón de gente que nos podemos cargar el plan". La réplica irónica de Álex de la Iglesia no se hizo esperar ni un segundo: "Eso relaja mucho, sí". "No me amilano ni nada", explicó la actriz, "porque también se equivocan los demás. Me gusta mucho que tengas que superar problemas técnicos, que todo sean trampas y decorados. Que todo sea de mentira".

Sobre su oficio, lo despojó de cualquier atisbo de pomposidad: "Es tan cómodo ser actriz. Dirigir no, porque hay que buscar el dinero, estar todo el rato contentando a los actores. También te tiene que gustar ser el jefe de la cosa y a mí eso no me gustaba ni en la pandilla del colegio. Pero ser actriz es tan divertido... Todo el mundo quiere tenerte contenta".

«Que no me la den hasta que sea viejecita»

Maura asegura que nunca pensaba en recibir la medalla. "En otras entregas de medallas, como la de Maribel Verdú , pensé: por Dios, que no me la den hasta que sea viejecita y esté más aburrida". No obstante, explicó que le parece "precioso", "por todo y por la ilusión que le hace a los míos, pero de verdad que ser actriz no es un esfuerzo para mí. Lo que me hace muchísima ilusión es mi próxima película con Álex, y que se arregle la crisis para que todos esos guiones que tengo tan bonitos se lleguen a producir. Premios tengo bastantes. En el caso de la medalla de la Academia, la medalla es buena por la repercusión que tiene, como marketing, ahora que hemos perdido tantos fans. "Pero los estamos recuperando a patadas", volvió a atajar De la Iglesia, en una expresión quizá demasiado espontánea.

En la última escena, Carmen Maura habla sobre el oficio de escribir: "Ya sólo escribo mails. Me ofrecieron escribir con negro y pensé que no me apetecía". "Oye", respondió Álex, de nuevo al quite, "pues escribir con un negro… Mira, este es Mandingo y te va a ayudar". Un fundido a negro evita que el encuentro sea calificado para mayores de edad, si se admite para todos los públicos que Carmen admita que una vez y sólo una lloró cuando un crítico dedicó dos columnas enteras a destrozar su actuación junto a Fernando Fernán-Gómez en el María Guerrero. "Tampoco me creo las críticas cuando en "Volver", que no me costó nada, hablan como si hubiera compuesto una sinfonía. No me puedo identificar".

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