Castro no puede con los blogs
«Es la oportunidad de decir lo que piensas, aún sintiendo miedo», afirma Laritza Diversent, una joven abogada de La Habana que no recibe ni un peso por asesorar jurídicamente a sus compatriotas y que ha lanzado un blog donde poder expresar las frustraciones diarias y las aspiraciones de los cubanos («Las Leyes de Laritza»).
Desde que en 2007 surgieron los primeros blogs periodísticos en la isla gobernada por los hermanos Castro, su número se ha multiplicado pese a «las fuertes restricciones legales. económicas y prácticas». Es una de las afirmaciones del informe del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, en sus siglas en inglés), titulado «Con crónicas sobre Cuba, los blogueros ofrecen nueva esperanza».
Escritores en la isla han creado al menos 25 blogs independientes, periodísticos y actualizados con regularidad. Otros 75 blogs independientes, con el formato de noticias o reportajes, responden a intereses más personales. Pero además existen otros 200 blogs que cuentan con la aprobación oficial y están elaborados por periodistas de los medios oficiales, según el sitio web de la Unión de Periodistas de Cuba. Uno de ellos son las «célebres» «Reflexiones de Fidel».
Los blogueros son la mayoría jóvenes de diversas profesiones, residentes en La Habana, que analizan de forma crítica los problemas diarios de los cubanos no abordados en la prensa del régimen: las penurias en alimentación, salud, educación, vivienda y la falta de acceso a internet. Yoani Sánchez, de 34 años, está considerada como la «pionera» de esta actividad. Comenzó a bloguear en abril de 2007 y fue la primera en utilizar su firma. Su blog «Generación Y» (por la letra que aparece indefectiblemente en el nombre de pila de muchos cubanos de su edad) está colgado junto a otros seis en el portal alemán «Desde Cuba».
El CPJ, organismo con sede en Nueva York, se pregunta si debido a este fenómeno bloguero Cuba se encuentra «en vísperas de una nueva era de mayor libertad o al borde de otra embestida» contra los medios de comunicación como la emprendida en marzo de 2003. Sánchez responde que «eso sólo se sabe en las altas instancias» de la dictadura cubana. La premiada bloguera fuera de su país explica de forma gráfica a este periódico que «estamos en un momento complicado»: «La sopa está llegando a la temperatura en la que puede estallar si no se pasa a una olla más grande». El régimen castrista es consciente, a su juicio, de los riesgos de la apertura del acceso a internet a los cubanos. Pero, por otro lado, su imagen en el exterior «es muy frágil y no se puede permitir una nueva «Primavera Negra»».
De nuevo el embargo
Aunque el gobierno cubano se escuda en impedimentos técnicos causados por el embargo de Estados Unidos, lo cierto es que para la gran mayoría de los cubanos el acceso privado a internet sigue restringido por ley. Una resolución de 2003 permite acceso individual sólo a personas con pesos convertibles (el ciudadano corriente percibe su salario en pesos cubanos) y el proveedor de internet estatal Etecsa debe aprobar todas las conexiones. En la práctica, el acceso queda restringido a extranjeros, altos funcionarios, ciertos médicos, ciertos intelectuales...
Los acosados blogueros no tienen más remedio que recurrir a cafés, universidades, embajadas y, últimamente, los hoteles. Siempre que tengan recursos y hasta que aparezca, según se denuncia en el informe, «una especie de policía cibernética»: estudiantes de informática que el gobierno emplea para «monitorear» el contenido de los blogs independientes.
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