Miércoles, 02-09-09
SE cumplieron ayer setenta años del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Durante seis años, hasta agosto de 1945, el mundo estuvo en guerra. Hoy parece impensable que se repita aquel horror. Aquí está su abecedario.
Atómica. Por primera y última vez se utilizó la devastadora potencia de la bomba atómica. La sufrió Japón en Hiroshima y Nagasaki, por orden del presidente Truman. Más de 200.000 muertos en el acto.
Bombardeos. Indiscriminados sobre poblaciones civiles su mayor virulencia la sufrieron los países del Eje al final de la guerra a manos de ingleses y norteamericanos: Tokio (100.000 muertos), Hamburgo (40.000), Dresde (50.000).
Churchill. El primer ministro británico fue el único que se atrevió a plantar cara a Hitler. Anticomunista, sin embargo cuando éste atacó a la URSS dijo: «Si Hitler ataca al diablo, yo me aliaré con el diablo»
Democracias. Su debilidad hizo posible el crecimiento de regímenes totalitarios en Europa y Asia, que fue lo que llevó a la guerra. Tras ésta, desaparecieron de medio mundo durante los siguientes 45 años.
España. Contra todo pronóstico se mantuvo neutral, pasando de la simpatía hacia el Eje al entendimiento con los aliados. La División de Azul fue la gran aportación española al conflicto.
Gdansk. Era el Danzig por cuya reclamación comenzó la guerra. Ayer, en esa ciudad polaca se reunieron líderes europeos, entre ellos Ángela Merkel, Putin y el primer ministro de Polonia, con palabras y gestos de reconciliación.
Holocausto. Es como se conoce la persecución nazi contra los judíos, de los que exterminó a seis millones de personas.
Katyn. 22.000 oficiales polacos capturados por los rusos fueron asesinados en ese paraje. Un ejemplo de que el comunismo era tan sanguinario como el nazismo.
Munich. Allí Francia e Inglaterra intentaron apaciguar a Hitler. Chamberlain proclamó: «Es la paz de nuestro tiempo» y Churchill contestó: «Entre el deshonor y la guerra has escogido el deshonor. Ahora tendrás también la guerra»
Nazismo. La ideología que atrapó a Alemania, provocó la guerra y la llevó a ella misma al desastre con cinco millones y medio de muertos y el país destruido.
ONU. Creada por las potencias vencedoras tras la guerra, fue incorporando al resto de países y ha sido clave en el mantenimiento posterior de la paz
Relámpago. Fue la táctica de guerra alemana en los primeros años. Se pensó que esa guerra de movimientos rápida causaría menos víctimas que la de trincheras de la Primera Guerra Mundial. El balance final fue mayor.
Stalin. El dictador soviético pactó primero con Alemania para repartirse Polonia y atacar Finlandia, y luego con los aliados para repartirse el mundo. Fue el gran vencedor, pero su país sufrió más de 13 millones de muertos.
Tratado de Versalles. La humillación en pérdida de territorios, pago de indemnizaciones y restricciones que sufrió Alemania con esta paz que puso fin a la Primera Guerra Mundial, estuvo en la raíz de la Segunda.
USA. Estados Unidos vertió su sangre por la libertad de Europa, pero entregó medio continente a Stalin.
Víctimas. De 55 a 70 millones de muertos, la mayoría población civil, a los que hay que añadir las víctimas de deportaciones, campos de concentración y los millones de refugiados y desplazados, sometidos a hambrunas y los rigores del clima.
Yalta. La Conferencia que sirvió a EE.UU. y a la URSS para repartirse el mundo, ante un impotente Churchill que un año después diría: «Desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente un telón de acero».

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