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Defensa ultima el envío de más tropas al avispero talibán

El Gobierno se prepara para seguir los planes de Obama sobre Afganistán _ El Ejecutivo quiere conseguir una recepción para Zapatero en la Casa Blanca

Defensa ultima el envío de más tropas al avispero talibán

El Gobierno se aplican a cumplir el anuncio que hizo Zapatero a «The New York Times»: «La cuestión no es qué puede hacer Obama por nosotros, sino qué podemos hacer nosotros por Obama». Defensa se prepara para enviar más fuerzas a Afganistán al margen del contingente fijo de 778 militares más el llamado batallón de refuerzo electoral (450 soldados) destinado en el país asiático desde julio y que debe volver un mes después de los comicios, en septiembre, o en octubre si hay segunda vuelta.

Además, según ha sabido ABC, un teniente coronel del Ejército del Aire está ya en Kabul para preparar la llegada de una unidad compuesta por 66 militares, ya elegidos y del mismo ejército, que se hará cargo del control del aeropuerto de la capital de Afganistán el 1 de octubre. Contarán con el apoyo de cuatro agentes de la Guardia Civil expertos en aduanas.

Después del verano, la contribución española a la operación de la OTAN en Afganistán (ISAF) será la mayor en número de militares desplegados, la más cara en términos económicos y la que ha tenido más bajas -87 hasta el momento (se incluyen los 62 muertos en el accidente del Yak y los 17 del Cougar)- de todas las misiones en el exterior que han acometido las Fuerzas Armadas en 30 años. Supera incluso el esfuerzo realizado en Irak (11 bajas).

A las fuerzas que ya están en el país asiático hay sumar otra docena de instructores militares para formar a las tropas afganas, más una treintena de guardias civiles que se unirán en otoño a la llegada de los militares del Ejército del Aire al aeropuerto.

Zapatero decidió en julio de 2004 pasar de los 130 soldados que había destacados en Afganistán a 540. Trataba de compensar ante los Estados Unidos la precipitada salida de las fuerzas españolas de Irak. Con la llegada de Obama a la Casa Blanca y la oportunidad que ofrece al presidente del Gobierno español de acercarse a su rutilante estrella -la conjunción planetaria anunciada por Pajín- se va a multiplicar por diez el esfuerzo de las Fuerzas Armadas españolas en el conflicto.

La misión más larga

La misión va para largo. Los expertos estadounidenses calculan un mínimo de 10 o 12 años para estabilizar el país. Y eso si consiguen mantener a raya a los talibanes y progresar en el establecimiento del nuevo Estado con la puesta en marcha de unas fuerzas de seguridad y militares que permitan una retirada gradual de las tropas de la OTAN.

José María Aznar aprobó en diciembre de 2001 el primer envío de fuerzas a Afganistán para ayudar en el combate contra el terrorismo islamista internacional -allí están las bases de Al Qaida- y bajo la premisa de que la misión también formaba parte de las obligaciones de nuestro Ejército de garantizar la seguridad de los españoles. Desde el PSOE sólo la ministra de Defensa, Carme Chacón -y sólo en ámbito parlamentario- lo ha dicho así de claro mientras el Gobierno en su conjunto prefiere cuidar su imagen pacifista, evita la palabra guerra y pone el acento en el carácter «humanitario» de «la misión de paz».

El batallón de refuerzo electoral español tiene fecha de caducidad -un mes- y no colma las peticiones de ayuda de los Estados Unidos. Los últimos refuerzos aprobados por el presidente norteamericano consisten en el envío de 12.000 combatientes: ocho mil «marines» y cuatro mil soldados de Infantería.

Los 450 militares españoles del contingente de refuerzo se limitan a formar parte de un dispositivo de «tercer anillo de seguridad», por detrás de las incipientes fuerzas de seguridad locales. Hasta ahora, el rechazo del Ejecutivo de Zapatero a enviar tropas al combate contra los talibanes se compensa con otras misiones complicadas y muy apreciadas por los aliados que sí desempeñan los españoles: la formación de militares para el ejército afgano.

Aunque en medios gubernamentales niegan la posibilidad de que la primera medida en estudio estudio para «ayudar a Obama» sea prorrogar la presencia de ese batallón electoral, no se descarta que pudiera ser relevado por otras unidades, aunque con menor número de soldados. Existe el precedente de mayo de 2006, cuando Zapatero aprobó un refuerzo de 150 militares para mejorar la seguridad de los 540 que formaban el destacamento español.

Cualquier refuerzo o relevo adicional debe estar listo para las fechas en que el jefe del Ejecutivo se entrevistará con Obama en el contexto de la reunión del G-20 convocada para los días 24 y 25 de septiembre en Pittsburg. Además, Zapatero tiene sus particulares necesidades de imagen y en Exteriores se afanan para conseguir que sea recibido en la Casa Blanca antes de empezar la presidencia española de la Unión. Por allí han pasado todos los mandatarios de los principales -y medianos- países europeos menos Zapatero.

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