Usera no levanta cabeza

Usera no se ha quitado el complejo de distrito de extrarradio de los tiempos del desarrollismo, cuando acumuló sin orden la pobreza agolpada a las puertas de la capital. La fuerte inversión pública trata de recuperar el tiempo perdido, pero el equipamiento no es la única solución para un distrito que mantiene altos índices de paro y delincuencia, y bajos en formación y renta per cápita.
El barrio de Orcasur sirve de paradigma de los problemas del distrito. El mercado de la avenida principal está destartalado, en la explanada contigua hay coches abandonados y abrasados, los patios interiores están descuidados, los comercios son pocos y cuesta encontrar una sucursal bancaria.
En Orcasur, el equipamiento público y de educación concertada, sin embargo, es sobresaliente para un barrio de 9.902 personas: cuatro centros de educación infantil, cuatro de Primaria, cinco de Secundaria, tres de formación profesional, dos de educación especial, una escuela oficial de idiomas, cuatro de inserción profesional, un centro de mayores, cuatro de educación no formal, uno de integración de sordos, biblioteca municipal, polideportivo con piscina cubierta y campo de fútbol con césped artificial.
En el conjunto de la capital hay un polideportivo municipal por cada 130.000 habitantes. En la región hay 1.800 centros de Primaria y Secundaria para más de seis millones de habitantes, esto es, uno por cada 3.500 aproximadamente. En Orcasur tocarían a uno por cada 1.100. En resumen, el equipamiento por habitante es mucho mayor que la media de la capital y de la región.
Usera recibe una inversión pública del Ayuntamiento superior a una asignación proporcional por tamaño y número de habitantes. El distrito ocupa el puesto 13 en superficie (770,28 hectáreas) y 15 en población (141.956 vecinos). La Junta Municipal recibió este año, no obstante, la décima mayor inversión del Ayuntamiento, adicional al presupuesto de gasto corriente, de los 21 distritos de la capital. También la séptima mayor partida del Fondo Estatal para la Inversión Local.
Paro e inseguridad
Los retos que afronta el distrito también son superiores a la media. La población inmigrante es del 23,57 %, frente al 16,90 % de media en la capital. La tasa de paro en diciembre de 2008 en la ciudad era del 8,4 %; mientras que en Orcasitas era del 15,95 % y en Orcasur del 17,25 %. En estos dos barrios de Usera, todavía la mitad de la población ni siquiera tiene estudios de Primaria.
El concejal de la Junta de Distrito, Jesús Moreno, reconoce que Usera «tiene el mejor ratio de equipamiento por habitante de todo Madrid», superior a los distritos con rentas más bajas, Puente de Vallecas y Villaverde. Usera, con 17.003 euros, tiene la antepenúltima peor renta per cápita de Madrid, lejos de la media (20.229) y del mejor situado, Retiro (23.724), según los últimos datos proporcionados por el Ayuntamiento.
El concejal tiene una explicación para la falta de despegue del distrito a pesar de la fuerte inversión: «Por muchos centros educativos en el barrio, cuando un vecino de Usera obtiene una formación universitaria y unos ingresos altos, se va a vivir a otra zona en el 90 % de los casos. La inversión no revierte en el barrio». En cualquier caso, asegura que los resultados de la fuerte inversión par el reequilibrio en la capital tendrían que verse a largo plazo.
La previsión del concejal desalienta: «Esa tendencia es imposible invertirla». La cuestión es por qué un vecino con progreso económico no quiere vivir en el distrito. Las asociaciones dan algunas pistas.
«Los policías y las patrullas son pocos todavía», protesta María Antonia García-Heras, presidenta de la Asociación de Vecinos Meseta de Orcasitas. Usera no tendrá comisaría de Policía Nacional hasta 2011, tras años de reclamaciones y demoras, a pesar de tener uno de los mayores índices de delincuencia. De momento, comparte la de Villaverde. Esta comisaría atendió 18.000 delitos en 2007, la segunda mayor tasa después de Centro.
Delincuencia
Muchos delitos están sin denunciar. «No tiene sentido ir hasta la comisaría por un robo. No van a hacer nada», comenta Marta Sanz, de 28 años, vecina de Orcasitas. Sabe que la comisaría está en Villaverde, pero «no sabría llegar». Los habitantes del distrito también pueden avisar de los delitos en una oficina de denuncias dentro de la Junta Municipal de Usera; aunque Marta, como otros muchos. «de eso no tenía ni idea».
Los barrios de Usera crecieron como asentamientos independientes unos de otros desde comienzos del siglo XX y todavía guardan recelos entre sí como si de pueblos rivales se trataran. En San Fermín, Máximo Yáñez, de 42 años, advierte: «Los que roban en el barrio son de fuera, de Orcasitas». Y en Orcasitas, Marta Sanz replica: «Aquí vienen a robar los de Orcasur». Mientras, José Luis Ceballos, presidente de los vecinos de Orcasur responde que los malos no son los suyos: «En el barrio nos conocemos todos. Nadie hace nada a nadie».
Las verjas protegen las ventanas hasta la tercera planta en algunos edificios de la avenida de Córdoba en el barrio de Almendrales. La sensación de inseguridad es una constante entre los vecinos. «El barrio no está mal, mal, pero mejorar no mejora. Sigue habiendo atracos, robos de coche y drogas. Tenemos a los delincuentes aquí metidos», se queja Marisa Díaz, presidenta de los vecinos de Almendrales.
Los recursos, protesta, son mal utilizados. «La canchas de fútbol y baloncesto las usan para hacer de todo menos deporte». Las reyertas son tan habituales que la asociación está recogiendo firmas para el cierre de las instalaciones. El privilegiado número de equipamientos, al final, queda secuestrado.
El presidente de la Asociación de Vecinos de Zofío, Paco Rodríguez, no pone en duda la existencia de dotaciones, pero señala un problema de calidad, no de cantidad. «No hay mantenimiento de las instalaciones básicas y tienen pocos recursos. No hay continuidad en el equipamiento y no se da bien a conocer. La inversión no es suficiente para corregir un distrito con un desequilibrio económico y social tan elevado».
Mientras, en Almendrales unas bombonas de butano se hacinan junto a cubos de basura. Y en Orcasitas, vendedores ambulantes de fruta y de cualquier cosa imaginable comercian frente al mercado que instaló el Ayuntamiento.
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