¿Estaríamos dispuestos a trabajar los domingos? Francia abre el debate con la crisis económica de fondo

El parlamento francés aprobó el jueves 16 de julio un proyecto de ley para permitir a las tiendas permanecer abiertas en domingo -aunque sólo en las áreas metropolitanas de París, Marsella y Lille- y a más gente trabajar cobrando el doble. El proyecto de ley, que ahora deberá ser debatido en el Senado galo, es una propuesta del presidente de la República francesa, Nicolás Sarkozy, y está apoyado por muchas personas que dicen que serviría de revulsivo a la economía nacional en estos tiempos de recesión.
Votaron en contra de este proyecto de ley la oposición de izquierdas, alegando que esto podría «generalizar el trabajo en domingo», sobre todo en las zonas turísticas, así como también las facciones más tradicionalistas de la Cámara Baja francesa, que rechazaron el trabajo en el «día del señor» precisamente por ello, por mandato divino. Los socialistas han anunciado que esta medida es inconstitucional e «inaceptable desde un punto de vista republicano». La UMP (Unión por un Movimiento Popular, el partido de Sarkozy), alega que «poder trabajar un domingo es un derecho». Y la mujer del presidente de los EE.UU., Michelle Obama, se sorprendió recientemente cuando tras pasar un domingo en Francia no pudo salir a hacer ninguna compra porque estaba todo cerrado.
Debate abierto
Por lo tanto, nuestros vecinos del norte abren el debate. En efecto, nadie debería de negar a un trabajador que quiera trabajar un domingo su derecho a hacerlo . Por otra parte, permitir que se trabaje este día puede hacer que acabe siendo condición «sine qua non» para conseguir un puesto de trabajo. El descanso dominical es, aparte de un imperativo bíblico, una conquista social que, por ejemplo en nuestro país, se consiguió el 11 de septiembre de 1904 (en Francia fue en 1906) tras un infausto siglo XIX en el que la voracidad del capitalismo engulló los derechos de los trabajadores. Ahora las circunstancias son diferentes, y está demostrado que restricciones obligatorias a la jornada laboral o a los horarios no favorecen el crecimiento económico. Entre las 35 horas semanales que imperan en Francia y las 65 que propuso la UE hace escasos meses tiene que haber un término medio pero, ¿dónde se encuentra?
allí donde trabajes, te pueden pedir que trabajes un domingo, y es importante saber cuáles son tus derechos
La legislación francesa, al igual que la española, es sin embargo más restrictiva. En nuestro país es especialmente compleja, ya que la ley 1/2004, de 21 de diciembre de Horarios Comerciales establece que sean las comunidades autónomas las que fijen los días que se puede trabajar y en los que no. Así, nos encontramos autonomías donde es mucho más común que las tiendas abran los domingos (como la Comunidad de Madrid) y otras más restrictivas. En muchas actividades el trabajo dominical está normalizado -como en el periodismo o la medicina, sin ir más lejos-, mientras que en otros, como la administración pública, es prácticamente inexistente. Ahí quiere atacar el gobierno de Sarkozy, otorgando beneficios a los funcionarios que opten por trabajar en el día de descanso.
Y mientras, la ciudadanía gala se moviliza y la web www.travail-dimanche.com ya tiene más de 90.000 firmas para evitar que se permita trabajar los domingos. Un extremo que de momento no han conseguido.
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