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Karim, en el teatro de sus sueños

Fontaine, goleador de la Copa del Mundo de 1958, asegura que Karim Benzema es «el mejor delantero centro de Europa». Platini, estrella de la Francia triunfal de los ochenta, reafirma esa valoración. Crítico con la inversión que realiza Florentino Pérez, el presidente de la FIFA no ha renegado del fichaje de la estrella de su país, que ha costado 35 millones fijos y otros seis posibles. Olvida Platini que él fue traspasado al Juventus en 1982 por un precio, cien millones de pesetas, que en aquella época supuso un hito. Su compatriota Benzema vivió anoche una epopeya impensable cuando destacaba en las categorías inferiores del Olympique de Lyon, hace diez años. Un estadio mítico abría sus puertas para presentarle como una figura mundial. Nunca un jugador tan joven ha sido protagonista de tal recibimiento.

El delantero que espera definir una época se presentaba «el 9 de julio, ocho años justos después de la llegada de Zinedine a esta casa», rememoró Florentino Pérez. Un presagio. Veinte mil seguidores jalearon su nombre. «Estoy feliz de jugar en el club de mis ídolos, Ronaldo y Zidane», manifestó en español. A su vera, Di Stéfano, el hombre gol de la historia del club. A su espalda, fotos de Raúl, de Juanito, del propio Alfredo y de Zidane marcando el golazo de la Copa de Europa 2002. Todo lo que le rodeaba significaba responsabilidad.

Hijo de emigrantes argelinos, humilde como sólo puede sentirse un joven que ha visto sufrir a sus padres para sobrevivir en un barrio marginal de Lyon, Karim se sintió abrumado al escuchar su definición como «un goleador con un potencial técnico y físico impresionante». Él, que nunca levantó la voz en Lyon desde que militó en los juveniles. Él, que sólo progresó de manera meteórica gracias a su rendimiento, sin padrinos. Sólo abrió la boca en 2004 cuando, a los dieciséis años, tuvo que presentarse ante los veteranos de la primera plantilla como nuevo compañero. Soportó bromas. Los silenció a todos con su rendimiento.

Ayer, el presidente que más futbolistas importantes ha contratado en la historia moderna le lanzaba una goleada de elogios basada en su progresión excelente. Fue «Pichichi» de la Liga francesa 07-08 con veinte años (20 goles). En el último campeonato marcó 17, más otros cinco en Copa de Europa.

Karim ensalzó también al hombre que le ha permitido cumplir su reto: «El presidente está realizando los mejores fichajes para hacer un gran equipo». Pero prefiere hablar en el campo, con un balón como micrófono mudo. Como siempre hizo. De chaval comenzó como centrocampista hasta que su regate, su zancada y su visión ofensiva le convirtieron en un punta de múltiples soluciones. Es de los pocos jugadores que no es «cojo»: dispara con la pierna derecha y dribla con la izquierda, y viceversa.

Ayer, los seguidores le pusieron sus pocos pelos de punta. A él, que nunca ha ido de estrella. Hasta ahora vivía con sus padres en el barrio obrero del Bron. El barrio donde creció. Sonny Anderson, ex jugador del Barcelona, del Villarreal y del Lyon, ha presenciado la evolución de un chaval que tenía esa ambición por triunfar que nace de la pobreza. «Es un talento y se entrega en cada entrenamiento, porque desea llegar a lo máximo». Ha llegado.

«Siempre quise jugar en el Real Madrid». No es una frase baldía para quedar bien. En su caso, era la ilusión de un emigrante que veía por la tele cómo jugaba Ronaldo, su ídolo de póster en la pared. Y de videos. Aunque el brasileño sea su polo opuesto en la forma de afrontar este deporte. A Ronaldo nunca le gustó entrenarse. El francés, sin embargo, lo tuvo que dar todo desde los once años para alcanzar el sueño que tenía pegado en la pared. Hoy, las madrileñas piden su póster.

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