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ABC Cultural

Un poco menos rubios

Farrah Fawcett -"ángel de Charlie", símbolo sexual y estrella de la cultura pop- fallece a los 62 años en California tras una batalla contra el cáncer que al final no dudó en compartir con su audiencia

Con muy poca ropa, rasgos deslumbrantes y, por supuesto, dando aire a su leonina melena dorada, la imagen de Farrah Fawcett definió el canon del atractivo femenino hacia finales de los años sesenta. Simbolismo sexual del que quizá nunca se llegó a recuperar a lo largo de una carrera como actriz bastante eclipsada por su fama. Pero toda esa singladura a través de la cultura de masas terminó hoy. A los 62 años, la icónica "pinup" falleció en un hospital de California tras un largo y público combate contra el cáncer.

Su salto a primera fila del mundo del espectáculo se produjo encarnando a Jill Munroe en la archi-popular serie televisiva de "Los ángeles de Charlie". Un desembarco artístico, más bien "light" y con mucha lycra, que ella misma limitó a una sola temporada para reconducir su carrera y satisfacer su afán por interpretar papeles dramáticos con el mayor peso específico posible. Sin importar que con el paso del tiempo los originales "Ángeles de Charlie" sean considerados ahora como un cierto ejemplo de pre-feminismo.

En 1984, Fawcett logró sorprender tanto a la crítica como al público con el papel de una mujer maltratada en "La cama ardiente", lo que le ganó la primera de sus tres nominaciones para los Emmy. Y de hecho, en la jerga de Hollywood, "cama ardiente" ha quedado como sinónimo de un artista que con vehemencia aspira a ser tomado en serio dentro de la industria del entretenimiento.

Al mismo tiempo, la actriz natural de Texas formó parte de una nueva generación de celebridades sin reparos a la hora de alimentar la hoguera de las vanidades con sus dramas privados. En el caso de Farrah Fawcett, no hubo escasez de leña personal para ese fuego. Empezando por su fallido matrimonio con el actor Lee Majors, su tormentosa relación con el también actor Ryan O´Neal, un hijo drogadicto, inolvidables posados para Playboy, violencia conyugal y hasta apariciones públicas con tono planetario, como el numerito organizado en 1997 en el "show" de David Letterman.

Como ella misma dijo, lo único que tenía que hacer para monopolizar todas las portadas de las revistas del corazón era hacerse con "un nuevo novio o incluso un nuevo perro". De su legendario póster en bañador se estiman unas ventas de doce millones de copias. Además de toda la legión de imitadoras en volumen y color de su envidiable melena para beneficio de profesionales de la peluquería y de los fabricantes de champú que ella anunció.

Durante la recta final de su cáncer, Fawcett se prestó a protagonizar "La historia de Farrah", una especie de diario en vídeo emitido por la NBC en mayo. Documental, con nueve millones de audiencia en Estados Unidos, centrado en su desesperada odisea médica y sus tardíos esfuerzos por proteger su intimidad. Según ella misma reconocía, la fama le había llegado en su vida mucho antes que todo lo demás.

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