Hilary Swank: «Me he puesto de paella y de jamón hasta las orejas»
I. REYERO / J. M. CUÉLLARMADRID. Vestido camisero anaranjado, bien ceñidito a la cintura, y sandalias altas. De esta femenina guisa apareció ayer Hilary Swank en la Caja Mágica para, acto seguido

I. REYERO / J. M. CUÉLLAR
MADRID. Vestido camisero anaranjado, bien ceñidito a la cintura, y sandalias altas. De esta femenina guisa apareció ayer Hilary Swank en la Caja Mágica para, acto seguido, revolucionar las pulsaciones de todos los vip presentes en los pasillos del Madrid Open de tenis. Más delgada que nunca, pero también más guapa -su moderna melenita rubia le hace mucho bien-, la protagonista de «Million Dollar Baby» lució en España su cara más sexy. Despojada de su traje de karateca y sus guantes de boxeo, esta vez fue la encantadora mujer del coche. La actriz aterrizó el sábado en la capital montada en un lujoso Lexus -su anfitrión- y, antes de hacer entrega de dos exclusivos vehículos a los vencedores (esta vez no pudo ser, Rafa), atendió a ABC.
Era su primera vez en España, pero no la última, a tenor de las lisonjas que dedicó a nuestro país. «Ojalá estuviera más tiempo. Cuando llegué, me eché una siesta, y luego me sacaron a cenar. Me he puesto de paella y de jamón hasta las orejas», reconoció la celebrity, mientras atinaba con el tenedor en el plato de ibéricos. En su rostro, dos rasgos marcaron la pauta de la entrevista. Una amplia sonrisa profident y, sobre todo, esa mirada cómplice que desvela con descaro una profunda seguridad en sí misma. Cuenta Hilary que desde muy pequeña se guió por ese credo tan americano del «no te rindas nunca y persigue tu sueño». Y así fue. Con la ayuda de su madre y su agente, Hilary se convirtió en la actriz voluntariosa y tenaz que es hoy. Fue Mowgli, en «El Libro de la Selva», se hizo chico en «Boys don´t cry» y boxeó hasta la extenuación junto al gran Clint Eastwood. En cualquier cosa, trabajos nada fáciles. «He tenido la suerte -afirma- de que muchos de mis papeles me han dado la oportunidad de aprender muchísimo sobre la vida y sobre mí misma».
«Million Dollar Baby» -película que inauguró la colección que ABC entrega cada domingo a sus lectores- fue su papel más exigente. Primero, porque rodó con un maestro. «Clint es simplemente el mejor. Cuando escoge a alguien para un papel sabe que es la persona perfecta para hacerlo. Trabajar con él es un sueño hecho realidad», dice la de Nebraska. Pero es que, con o sin jamón ibérico, hubo de ganar 8,5 kilos de masa muscular. «Entrené cinco horas diarias, seis días a la semana durante tres meses», recuerda esta estrella de pies en el suelo, quien, pese a todo, conserva sus formas atléticas. «Me encanta el boxeo, pero no tengo tiempo para practicarlo». Su nuevo hobby: el krav maga, un tipo de artes marciales de origen indio; especialidad, por cierto, de los servicios secretos israelíes.
Pregunta obligada a esta actriz precoz, ganadora de dos estatuillas antes de haber cumplido los treinta. ¿Para quién sería el Oscar al mejor tenista del mundo? Respuesta obligada de toda buena huésped: «Me encanta Nadal, pero siempre es difícil quedarse con uno». Y antes de despedirse, Hilary Swank, dedicó, cómo no, bonitas palabras al cine patrio, especialmente para los oscarizados Javier Bardem y Penélope Cruz.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete