El Atlético ve el sendero europeo
El Atlético fue fiel a su estilo. Dominó, controló, tuvo el partido ganado y luego se durmió para sufrir como siempre. Al fin y al cabo, piel rojiblanca en Riazor...
Hay quien sostiene que el Atlético es como los niños malcriados, que hay que azuzarles para que se apliquen y estudien la lección, y también que tienen demasiada buena Prensa: poca presión y escasa responsabilidad, lo que hace que sus jugadores sesteen más de los debido. Viene a cuento de las dos últimas derrotas, que ha sido lo que ha irritado el entorno rojiblanco, obligando a sacar el látigo para que el grupo despertase.
No cabía otra: Europa en forma de UEFA —ya no hablemos de la Champions— estaba en peligro, así que tocaba concienciarse y poner la carne en el asador. Y ahí se fue el Atlético, con el músculo presto, la conciencia alerta, la gente organizada y firme, a por el Deportivo, que es un rival de cuidado, un grupo en el que Lotina ha logrado sacar lo mejor de una serie de gente, Guardado, Lafita, Lassad..., más la recuperación de Valerón, lo que ha llevado a los gallegos a rivalizar con el mismo Atlético.
En esa igualdad de fuerzas se mantuvo el partido durante muchos minutos. Todo el mundo apretaba en el medio campo, sin dar un respiro, sin dejar una opción de pensamiento, todos buscando el balón con fiereza, casi con desesperación. En ese apretar los dientes, sin un respiro, los deportivistas, más frágiles, salieron perdiendo. Se difuminó gente de calidad como Lafita y Valerón, dejando toda la tarea para Guardado, que fue mucho, pero no suficiente.
En todo fue mejor el Atlético, en la generación de ocasiones, en llegadas al área rival, amenazantes siempre con la mayor calidad de sus hombres de arriba. Fue eso lo que decidió la primera mitad. Amagó mucho el Atlético, bastante más que el rival, con los circuitos cortados una vez ahogado Valerón, y al final acabó dando con una pared de su pareja letal. Tocó Agüero, devolvió Forlán y el «Kun» se fue como una flecha de Lopo para cruzársela a Aranzubía. Adiós Deportivo, adiós...
El Atlético se fue con el puñal entre los dientes para despachar al conjunto gallego en un santiamén, sin opción para el remedio.
Siesta postrera
El Deportivo vio el final, las fauces del lobo demasiado cerca, y decidió dar el do de pecho. Dio una vuelta de tuerca a su medio campo y buscó con algo más de ahínco la puerta de Leo Franco.
El problema fue que el Atlético empezó a encontrar huecos y eso, ante la calidad de la gente de arriba, fue decisivo. Raúl García encontró a Simao y su velocidad hizo el resto. Como todos los partidos, el Atlético se durmió, vivió de Leo Franco y casi lo estropea con el gol de Bodipo. Con todo, el Atlético vuelve a encontrar el sendero europeo.
Noticias relacionadas
- Simao consigue el gol número cuatro mil en la Liga
- El Valencia, a la zona noble en el triunfo más triste de Villa
- Gavilán rompe la baraja ante un incrédulo Sevilla
- Numancia y Español se abonan al sufrimiento
- Tres puntos de oro para Osasuna
- El Betis de Nogués se benefició de la blanda defensa racinguista
- Un gol de chilena de Cléber Santana encarrila un triunfo de oro del Mallorca
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete