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ABC Cultural

El buen gusto y la música de Wagner acallan la polémica

Tras la tempestad viene la calma. Si durante esta semana se había suscitado una gran expectación -de la que se habían hecho eco incluso algunos medios italianos- sobre la puesta en escena de la ópera «Tannhäuser» de Wagner, la respuesta del público anoche, durante el estreno -al que acudieron la Reina y el ministro de Cultura, César Antonio Molina-, fue de los más tibia. De una completa normalidad tan sólo rota por algún comentario -divertidos, más que polémicos- en los corrillos durante el primer descanso.

La polémica se produjo a raíz de la distribución de las imágenes de la escena de la bacanal de Venus -que está escrita ya en el libreto de la ópera, compuesta a mediados del siglo XIX-, que sucede en los quince primeros minutos de la obra y en la que sus protagonistas, medio desnudos, retozan por el escenario. Arranca así la historia en la que su protagonista, Tannhäuser (interpretado por Peter Seiffert), se debate entre dos mundos antagónicos: el de los excesos que representa Venus, frente a la pureza y el amor de Elisabeth (Petra Maria Schnitzer).

Excelente iluminación

Y es que ayer el respetable iba preparado para ver algo más fuerte, pues tanto las imágenes como el vídeo con la escena subidita de tono habían aparecido en todos los medios de comunicación. Ante tanta prevención, suele suceder lo contrario y al público casi le supo a poco. Es el caso de una señora que en el descanso bromeó acerca del vestuario de los figurantes de la bacanal, quejándose de que los calzoncillos de los chicos eran «muy grandes».

Tras lo sucedido ayer, se puede decir que, en este caso y en esta producción, el dicho «una imagen vale más que mil palabras» no se ajusta a lo que se pudo ver en el Real. El buen gusto y la excelente iluminación convencieron a un público que aplaudió con generosidad el primer acto y que no mostró ninguna preocupación por lo sucedido en él. Un buen montaje, con momentos incluso simpáticos, y la excelente partitura de Richard Wagner, dirigida desde el foso por Jesús López Cobos, neutralizaron cualquier atisbo de desagrado o malestar.

Ian Judge, director de este montaje que llega procedente de Los Ángeles, muestra la bacanal de Venus de manera explícita. Ya durante la rueda de prensa advirtió de su interés por actualizar lo que sucede en la historia: «Sobre el escenario debe verse lo mismo que se escucha». A lo que añadió que «cuanto más se potencia la parte erótica, más se potencia también la parte espiritual». Para contribuir a ello, tiñó de un color rojo intenso el mundo erótico de Venus, frente al blanco y negro de la parte más social, y el verde, que supone el regreso de Tannhäuser al mundo de la pureza.

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