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Un socialista en el Goyerri

Emilio Gutiérrez, el joven que rompió los cristales de la «herriko» de Lazcano, está unido al PSE por lazos familiares. Su padre fue concejal socialista donde lo políticamente correcto es ser nacionalista

Emilio Gutiérrez, el joven tachado de fascista por el entorno etarra y aclamado como un héroe en los foros de internet después de que rompiera con una maza los cristales y otros objetos de la «herriko taberna» de Lazcano, es una de esas personas que viven a contracorriente en los pueblos del Goyerri guipuzcoano, donde ETA y su entorno imponen a los discrepantes la «ley del silencio».

Hijo de Lucio Gutiérrez Peláez, quien fue concejal del PSE en Lazcano en dos legislaturas, desde 1983 hasta 1991, y trabajador de la empresa ferroviaria CAV, no es militante socialista, aunque así lo afirmara el diario proetarra «Gara», pero probablemente sea una de las 326 personas que votó al PSE en Lazcano en las pasadas elecciones municipales.

La casa que una bomba de ETA le destrozó en la madrugada del martes está en el mismo edificio que la sede socialista y ambos inmuebles acababan de ser reformados. De las obras en su casa se había ocupado él personalmente y hacía sólo unos días que las había dado por concluidas. Tiene novia y probablemente tuviera planeado un futuro para aquella casa, pero, tal como explicó ayer el secretario general del PSE, Patxi López, a Emilio Gutiérrez «le será muy difícil poder volver a su pueblo, porque está ya en la lista de los amenazados por una banda terrorista».

De momento, se ha ido temporalmente, mientras las calles de Lazcano están llenas de carteles amenazantes en los que aparece su foto. «Ojo por ojo», había dicho en alto, para que le oyeran los vecinos, tras ser detenido en la puerta de la «herriko taberna», pero la realidad es que él se ha limitado a causar algún daño al local donde se reúnen quienes apoyan el terrorismo etarra, pero eso le coloca de nuevo en el papel de víctima, a la que la espera, sin duda, una campaña de acoso.

Su acción tendrá consecuencias legales, respecto a las cuales, curiosamente, se ha ofrecido a defenderlo el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, pero, sobre todo, provocará represalias de ETA y su entorno.

En los pueblos del Goyerri guipuzcoano son bien acogidos los pistoleros etarras, pero en ellos no hay sitio para quienes osan molestarse por las consecuencias de una bomba de ETA. Si, además, se pasa a la acción, como hizo Emilio Gutiérrez, y se rompen los cristales de la «herriko taberna», el pueblo se inunda de carteles pidiendo para aquel a quien denominan «fascista» ocho años de cárcel. Al mismo tiempo, en muchos balcones de Lazcano y los pueblos vecinos se exhiben pancartas blancas en las que se pide que los presos etarras vuelvan a casa.

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