¿A la fresa? Ni en pintura
¿Porqué los freseros de Huelva contratan cada año más temporeros en Marruecos independientemente del nivel de paro en España? Hasta ahora se explicaba por el «boom»de la construcción, donde se cobra más. Pero el batacazo del ladrillo parece no haber alterado la campaña de la fresa de 2009.
«Tenemos muchas más solicitudes de españoles para trabajar en el almacén. Han aumentado el cien por cien. Pero no vienen buscando el trabajo en el campo. El campo no lo quieren», apunta Milagros González, de la cooperativa Valdifresa de Palos de la Frontera, donde el 95 por ciento de los jornaleros son extranjeros. «La construcción se llevó a la provincia de Málaga a muchos trabajadores de las sierras de Cádiz y Sevilla. Toda esa gente deberían volver a la fresa, pero esta temporada están todavía cobrando el subsidio y puede que no acaben viniendo hasta la campaña de 2010».
El asunto es casi tabú, como ha podido comprobar ABC. «Eso es peligroso», responde uno de los políticos más influyentes en el sector fresero de la provincia de Huelva refiriéndose a la relación entre paro en España y contratación en el extranjero. «Los de otros sectores, aunque estén parados, no quieren volver a la agricultura», añade pidiendo cautela con sus palabras. ¿Por qué? «La construcción es otro ritmo de trabajo y otro salario. Esperan la reactivación del sector y mientras están bajo la protección social no ven atractivos en el campo».
Esa pregunta abre «una espita peligrosa porque pone en duda el subsidio agrario, aunque yo creo que debe existir. Pero hay que buscar nuevas salidas y crear sinergias entre sectores», opina José Luis García-Palacios, presidente en Huelva de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) que ha contratado a 5.000 temporeras en Marruecos.
Los empresarios aseguran que no les queda más remedio que defender sus intereses acudiendo al extranjero. «No tenemos ningún tipo de preferencias. En igualdad de condiciones nadie duda en contratar a nacionales, pero no se dan las circunstancias y tenemos que garantizar nuestras producciones», añade García-Palacios.
El campo será extranjero
«El futuro del campo andaluz es mirar a Marruecos, los países subsaharianos o Latinoamérica», reconoce Juan Antonio Millán, el alcalde de Cartaya (Huelva), uno de los núcleos de producción fresera, que hace pocos días se ha desplazado al reino alauí.
De los 90.000 jornaleros que se necesitan en el campo onubense sólo entre 25.000 y 30.000 provienen de los pueblos de la provincia, ya sean españoles o extranjeros con residencia española. Pero «este año son muy pocos más los autóctonos que se han sumado», a pesar de la crisis, recalca Millán.
El Servicio Andaluz de Empleo (SAE) ha puesto en marcha un programa junto a sindicatos y patronal para atraer a parados agrícolas, de los que hay 24.000 en la provincia onubense, pero poco más de 900 aceptaron ser contratados.
Cuando en 1999 se empezó a reclutar trabajadores en el extranjero para la campaña onubense la mayoría se quedaban como emigrantes sin papeles al terminar la temporada. Ahora, este sistema de lo que se denomina emigración circular, funciona mejor y «el 95 por ciento de las mujeres regresan», asegura Millán. Por eso, los campos onubenses recibirán un récord de más de 16.000 trabajadoras marroquíes.
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