La normalidad de una elección
Lo primero que querría hacer es felicitar a Inés Fernández-Ordóñez. Después me gustaría destacar la normalidad de su elección. El hecho de que José Antonio Pascual, director del Nuevo Diccionario Histórico de la Lengua Española, proyecto importantísimo para la Academia Española, haya apoyado la candidatura de Fernández-Ordóñez significa que se ha buscado a una persona profesional, técnica, que con sus conocimientos filológicos y su trabajo de campo puede muy bien servir de apoyo para los trabajos del NDHLE.
Los periódicos insisten en subrayar que Inés Fernández-Ordóñez es mujer y joven -circunstancias que beneficiarán a la RAE-, pero hace tiempo que la sociedad espera que deje de ser noticia especial que se elija como académica a una mujer, sobre todo a una mujer preparada. Es evidente que ya pasó aquella época en la que una lexicógrafa de la talla de María Moliner pudo quedarse sin entrar en la Academia. Por eso es tan buena noticia que la filóloga Inés Fernández-Ordóñez vaya a ocupar el sillón «P» y a trabajar en la Real Academia Española.
Filóloga e
investigadora
del CSIC
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