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ABC Cultural

Pániker: «Tenemos que aprender a vivir sin verdades absolutas»

DAVID MORÁN

BARCELONA. Llueve a cántaros sobre la ciudad, los termómetros se han desplomado y en lo alto de una pronunciada cuesta, justo donde el barrio alto de Barcelona comienza a confundirse con las faldas de Collserola, Salvador Pániker (Barcelona, 1927) aguarda en una casa abarrotada de libros. Páginas y más páginas entre las que deben esconderse esos diarios a los que, asegura, se mantiene fiel desde los 16 años y que ha volcado en volúmenes como «Cuaderno amarillo» y «Variaciones 95». «Si te explicas a ti mismo te explicas a los demás», sentencia Pániker casi al final de la entrevista. Él es el oráculo de la montaña, una fuente inagotable de saber que ha vuelto a plasmar sus reflexiones y pensamientos en «Asimetrías. Apuntes para sobrevivir en la era de la incertidumbre» (Debate), libro que anuda su corpus teórico a una serie de artículos publicados en la última década y a unas cuantas cavilaciones de carácter más personal.

A vueltas con el hibridismo, Pániker asegura que estamos inmersos en una era de «fluidez» en la que los valores son cada vez más «relativos, móviles, provisionales». La incertidumbre, pues, aguarda a la vuelta de la esquina. «Nos han educado para creer en verdades absolutas en nombre de las cuales se han cometido todo tipo de crímenes, y ahora tenemos que acostumbrarnos a vivir sin esos valores absolutos. Pertenecemos a una era relativista, pero tenerse en pie en una sociedad laica, relativista y pluralista es algo para lo que no nos han acostumbrado».

A propósito de un libro en el que pasa revista a la trascendencia, la mística, la democracia, la religión y la laicidad, Pániker asegura que «es bueno encontrar el placer de lo difícil» y reconoce que, incluso de un contexto de crisis económica, se puede acabar extrayendo algo positivo. «Vamos hacia un mundo con un menor consumismo en el que disminuirá el crédito y se ralentizará la vida. Quizá la gente no tenga más remedio que enfrentarse a las grandes cuestiones», explica. «Quien sabe, puede que ahora se vendan más libros como el mío», bromea.

Fundador de la editorial Kairós y presidente de la Asociación Pro Derecho a Morir dignamente (DMD), el autor de «Primer testamento» incide en «Asimetrías» en su defensa de la eutanasia voluntaria como un derecho humano «mucho más claro que el aborto»y aboga por una mística que nada tiene que ver con la religión. «Se puede ser ateo y místico, que es lo que uno siente escuchando a Bach. La religión pertenece a la vida privada y la mística a la vida íntima», explica.

Aunque todavía no sabe si tendrá tiempo de ver publicado su próximo volumen formado por extractos de su diario, Pániker reconoce la pasión por un género que, asegura, «atrapa la vida en el momento en que fluye». «La gente no está acostumbrada a verbalizar sus emociones. Es por eso por lo que aconsejo escribir diarios, ya que es una gimnasia muy terapéutica», concluye.

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