Universidad en catalán
En época de vacas flacas es imprescindible emplear el sentido común. Visto el descenso del número de alumnos, las universidades catalanas se niegan a secundar la política lingüística de la Generalitat, que exige un nivel C de la lengua autonómica para la contratación de profesores extranjeros y del resto de España. Los únicos méritos admisibles en sede universitaria son el talento y la calidad docente. Por razones obvias, la exigencia de un conocimiento «satisfactorio» del catalán oral y escrito supone una barrera disuasoria para muchos profesores y estudiantes que utilizan el castellano como idioma de difusión universal y con una demanda internacional creciente. El consejero Huguet, de ERC, no encuentra argumentos para defender su postura intransigente y sectaria, rechazada incluso por los centros de perfil más nacionalista, conscientes del grave problema que supone la pérdida de estudiantes Erasmus y Sócrates y la difícil movilidad de los mejores enseñantes.
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