LA SALSA AFRODISIACA DE JENGIBRE PARA HINCAR EL DIENTE A LA HERENCIA DEL ANTIGUO REINO DE GORYEO
La vinagreta coreana que pone a tono

La península alcanza los mil kilómetros entre sus extremos meridional y septentrional, algo sorprendente para los que no han visitado mi patria. Suele suceder que en los mapas parezca mucho menos ante los enormes vecinos China y Rusia. Además de la tierra firme, Corea cuenta con más de 3.000 islas, de las que la mayor es Jeju. De allí es un servidor.
Como en toda isla que se precie, el mar provee la base alimentaria. No obstante, les voy a ofrecer una receta vegetariana que resulta muy sencilla de hacer y que además tiene un sabor sorprendente. Eso sí, requiere de su tiempo. No está de más practicar la virtud de la paciencia .
Necesitaremos 150 gramos de jengibre fresco, dos cucharadas de azúcar, otras dos de sal, dos más de agua y la mitad de un cuarto de litro de vinagre. Se trata de una vinagreta, como ya habrán podido deducir. Como efecto añadido a su aporte nutricional está un efecto vigorizante en relación al deseo sexual. Tomen nota.
MARCAR LOS TIEMPOS COMO NORMA CLAVE
En primer lugar, cortamos el jengibre en trozos pequeños de dos centímetros y los sazonamos. En este estado se dejan una semana en el frigorífico. Entonces, con un cuchillo que esté bien afilado los laminamos para deshacerlos a fuego lento mezclados con vinagre, azúcar y agua. Hervimos nada más que un minuto.
Sacamos el jengibre y lo reservamos en un recipiente de cierre hermético. Lo tapamos con el adobo resultante y lo dejamos una semana más en el frigorífico antes de comerlo para que se asiente el sabor. Seguro que les ha merecido la pena esperar. Y no digo nada si encima ayuda con la pareja...
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete