Probamos el Samsung Galaxy Z Fold 3: un plegable con muchas luces, pero con algunas sombras
El nuevo teléfono de Samsung destaca por la multitarea y su gran pantalla de 7,6 pulgadas, pero se queda corto en cuanto a batería
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Resulta difícil analizar un dispositivo cuando no hay nada con qué compararlo. Es el caso del nuevo Samsung Galaxy Z Fold 3 , el máximo exponente de la tercera generación de teléfonos plegables de la compañía coreana. Un móvil cuya pantalla se despliega para ... convertirse en un tablet de 7,6 pulgadas. Un teléfono que permite hacer cosas que resultan imposibles con cualquier otro, pero que, a la vez, no llega a igualar algunas de las características de los móviles 'normales' de la competencia. ¿Con qué quedarse? ¿Con sus indiscutibles ventajas, con su exclusividad, o con sus defectos?
Lo cierto es que Samsung ha hecho lo imposible para minimizar esas carencias, invirtiendo ingentes cantidades de dinero para conseguir imponer las pantallas plegables. Algo que, además, hace en solitario y sin competencia por parte del resto de los fabricantes . Al principio, en 2019, se trataba de una guerra. Samsung contra Huawei, dos gigantes cara a cara para ver quién se llevaba el gato al agua en una categoría totalmente nueva. Pero la multinacional china, con otros problemas más acuciantes (el mayor de todos reorganizar su estrategia al tener vetado el uso de los servicios de Google en sus móviles), se retiró menos de un año después de la competición de las pantallas plegables. Y Samsung se quedó solo.
Desde entonces, los coreanos han mejorado enormemente el dispositivo original. Sin presiones de la competencia y ya sin prisas, lanzaron en 2020 la segunda generación de plegables , muy mejorada con respecto a la anterior. Los demás fabricantes, Huawei incluído, observaron con lupa la jugada, esperando al mejor momento para dar, ellos también, el paso.
Pero ha pasado otro año y ha sido Samsung, de nuevo, la que acaba de poner en la calle su tercera generación de teléfonos plegables, el Z Fold 3 y el Z Flip 3 . Hoy, y después de un par de semanas de uso intensivo, hablaremos del primero de ellos.
Para empezar, es un teléfono que no deja a nadie indiferente. Llama la atención en la calle, y si lo desplegamos en una cafetería o en cualquier otro lugar público, se convierte indefectiblemente en el blanco de todas las miradas. El teléfono se abre como un libro , a ambos lados gracias a una bisagra central hecha a base de pequeñas piezas que encajan unas con otras. Esta está diseñada con la precisión de un relojero y ofrece la resistencia justa para que el teléfono se quede en el ángulo de apertura que nosotros decidamos, sin peligro de que se venza o pierda fuerza con el paso del tiempo. En la mano, el nuevo Z Fold transmite sensaciones de seguridad y resistencia.
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Dos pantallas de gran calidad
Cerrado, parece un móvil convencional, solo que mucho más gordo . 16 mm de grosor y 271 g de peso lo dicen todo (aún así, pesa 11 g menos que el anterior Z Fold 2). La pantalla exterior, con formato 24:9 es algo más estrecha y alargada que la de los móviles al uso. Algo que se agradece, ya que es más fácil de sujetar con una mano. Se trata de una Dynamic AMOLED 2x, tiene 6,2 pulgadas, soporta HDR10+ y ofrece una resolución HD+ (2.268 x 832), con una densidad de píxeles de 387 ppp. La tasa de refresco es de 120 Hz, por lo que estamos ante un panel de la máxima calidad , muy al estilo de la gama alta de Samsung.
Abierto, sin embargo, la cosa cambia. El grosor se queda apenas en 6,4 mm, y la pantalla interna crece hasta las 7,6 pulgadas. La pantalla, Dynamic AMOLED 2x Infinity Flex Display, conserva las prestaciones de la exterior , con una tasa de refresco de 120 Hz y una densidad similar, de 374 ppp. En este caso, sin embargo, la resolución es QXGA+ (2.208 x 1788) e incluye soporte para SPen. Cabe señalar que el pequeño pliegue que recorre la pantalla se arriba abajo cuando la abrimos, resulta prácticamente invisible si estamos mirando directamente al teléfono desde arriba, que es lo más habitual. Solo si la miramos de lado, o en un ángulo muy marcado, podremos apreciarla.
La principal diferencia entre la pantalla exterior y la interior (aparte, claro está, de su tamaño) es que la primera está 'blindada' contra golpes y arañazos por un cristal y la tecnología Corning Gorilla Glass Victus, mientras que la segunda, al ser plegable, no cuenta con esa protección. Es decir, que cuando usemos la pantalla 'grande' estaremos tocándola directamente, lo que incrementa el riesgo de que sufra algún golpe o arañazo. Samsung, que ha aprendido la lección de los dos modelos anteriores, ha hecho un gran esfuerzo por mejorar la resistencia de esta pantalla. Y lo ha conseguido incluyendo un protector más resistente que el de las versiones anteriores (según Samsung hasta un 80% más), aunque no hasta el nivel de seguridad que ofrece la mayoría de los móviles convencionales, incluídos los de su marca. La 'delicadeza' de la pantalla interior es, pues, uno de los talones de aquiles del nuevo Fold 3.
Eso sí, Samsung ha encontrado la forma de que su nuevo dispositivo plegable sea resistente al agua , lo que consigue a base de una serie de revestimientos interiores que aíslan los componentes. El Galaxy Z Fold 3, en efecto, cuenta con la certificación IPX8, lo que significa que es resistente al agua, pero no a las partículas de polvo.
Otra novedad, ausente en las generaciones anteriores, es que ahora la gran pantalla interna admite el uso de un lápiz óptico S Pen. Pero no de cualquier lápiz de la marca, sino de uno específicamente diseñado por Samsung para este dispositivo. ¿Pero por qué con el Z Fold 3 no podemos utilizar un S Pen convencional, por ejemplo el de un Galaxy Note? La razón tiene que ver, de nuevo, con lo delicada que es la pantalla plegable. Samsung ha creado un nuevo S Pen Fold, con una punta más blanda y que por lo tanto no dañará ni marcará la pantalla. Lo malo es que ese lápiz sólo se podrá utilizar con el Z Fold 3. La firma asegura que próximamente lanzará otro modelo de S Pen que será compatible también con el resto de sus dispositivos.
Multitarea garantizada
Llegamos a la que es, sin duda, la mayor de las fortalezas del nuevo plegable de Samsung: la multitarea. Y es que la firma coreana se ha esmerado a la hora de añadir detalles que nos permitan trabajar cómodamente con varias aplicaciones a la vez . Nunca un dispositivo móvil se había parecido tanto a un ordenador. Solo por eso, el Z Fold 3 ya valdría la pena.
Pero veamos. En el interior del dispositivo late un corazón poderoso. Se trata del Qualcomm Snapdragon 888 , construido con tecnología de 5 nanómetros (cuanto más pequeño, más veloz) y que cuenta con 8 núcleos de procesamiento, una velocidad de reloj de hasta 2,84 GHz y una GPU (procesador gráfico) Adreno 660. Es el 'no va más' de los chips de 2021, y es el que montan los buques insignia de la mayoría de las marcas de móviles. Literalmente, es un procesador que puede con lo que le echen, y ahí el Z Fold 3 tiene mucha más leña que echar al fuego que cualquier otro móvil convencional. El procesador viene acompañado por 12 generosos GB de memoria RAM y por 256 o 512 GB de memoria interna .
One UI 3.1, la capa de software personalizado que Samsung coloca en sus móviles por encima del sistema operativo y que permite funcionalidades exclusivas incluye, en el Z Fold 3, toda una serie de funciones que facilitan el trabajo con varias ventanas abiertas a la vez. Por ejemplo, podremos elegir qué aplicaciones queremos que no se interrumpan cuando pasamos de la pantalla externa a la interna. De este modo, si estamos trabajando con una app con el teléfono cerrado, y decidimos abrirlo para seguir más cómodamente, no habrá saltos y todo estará exactamente igual que en la pantalla externa. Eso sí, en algunas apps, como en la del correo, notaremos que el tamaño de la letra ha crecido.
En la pantalla desplegada podremos tener abiertas hasta tres aplicaciones diferentes y definir, arrastrando un dedo, cuánto espacio queremos que ocupe cada una. Oculta en el lateral, la ya clásica barra EDGE de Samsung nos permite tener a mano las 'apps' que más utilizamos . Para abrirlas, bastará arrastrarlas a la pantalla. Pero si con tres apps abiertas aún no tenemos bastante, también podemos añadir una serie de 'ventanas flotantes', que en caso de necesidad se reducen a solo el icono de la aplicación. Bastará tocarlo para que la ventana de esa app se superponga a las demás.
Es cierto que hace falta algo de práctica , pero los beneficios de poder trabajar de esta forma son realmente enormes. Entre una 'app' y otra, además, podemos seleccionar elementos (textos y fotos) y arrastrarlos con facilidad de una aplicación a otra.
Para mejorar aún más la experiencia, Samsung ha llegado a acuerdos con un buen número de empresas (YouTube, Microsoft, Netflix o Spotify, entre otras) para que esas aplicaciones puedan sacar partido de la pantalla interna. Inevitable, sin embargo, dado su formato cuadrado, es que al visualizar series o películas tengamos que verlas con dos grandes franjas negras arriba y abajo. Se puede adaptar la imagen a la pantalla para que la llene por completo, pero de ese modo sacrificaremos parte de los contenidos, con cortes en ambos laterales. La empresa asegura que en la tienda de apps de Samsung son ya miles las aplicaciones que aprovechan de uno u otro modo las ventajas de uso del Z Fold.
Cinco cámaras y una gran novedad
En el apartado fotográfico, el nuevo Z Fold 3 monta cinco cámaras (una triple trasera más dos frontales en las dos pantallas). Y hay que decir que excepto en la cámara frontal interna, no hemos encontrado grandes novedades . La configuración repite, en gran parte, mucho de lo ya visto en los Galaxy S 21 y S21 Ultra, lo que nos dice a las claras que para este terminal, Samsung no consideraba las cámaras como algo estratégico. Las imágenes y los vídeos tienen la buena calidad a la que nos tiene acostumbrados la gama alta de Samsung, pero sin ningún salto notable ni mejora en ningún aspecto. Como sucede con todos los terminales de la marca, los colores tienden a estar algo saturados, lo que se traduce en fotos que son más brillantes pero que no terminan de reflejar correctamente la realidad.
En la parte trasera, el módulo en el que se alojan las tres cámaras es algo más discreto que el del modelo anterior. Encontramos la clásica combinación de Samsung de tres sensores de 12 megapíxeles: uno principal con píxeles de 1,8 nanómetros, lente con apertura f/1.8, enfoque Dual Píxel y estabilización óptica; Un Ultra angular con píxeles de 1,12 nanómetros, apertura f/2,2 y campo de visión de 123 grados; y un teleobjetivo con píxeles de un nanómetro,l apertura f/2.4, enfoque por detección de fase (PDAF, que busca diferencias de contraste en la escena), doble estabilizador OIS y zoom óptico de x2 que en digital crece hasta x10.
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En cuanto a las cámaras delanteras, las dos se encuentran bajo la pantalla : la frontal exterior equipa un sensor de 10 megapíxeles (de 1,22 nanómetros), con apertura f/2.2, y la interior, la de la pantalla grande consta de un sensor de 4 megapíxeles (de 2 nanómetros, y una apertura de f/1.8.
Sin embargo, es precisamente esta pequeña cámara interna la que ofrece la mayor novedad: cuando no está en uso, la cámara queda oculta por una 'cortina de píxeles', de forma que el agujero no supone una molestia cuando estamos trabajando o visualizando algún contenido. Al activar la cámara, esos píxeles, más grandes que los del resto de la pantalla, se apagan para que el sensor pueda recibir la luz y el 'agujero' de la pantalla se hace visible. De este modo, si estamos navegando por la web, escribiendo un texto o viendo fotos, la cámara 'desaparece' de nuestra visión y se mimetiza con el contenido que estemos consumiendo en ese momento. Si la buscamos, la encontraremos, pero hay que fijarse mucho, y si estamos distraídos con otra cosa no notaremos en absoluto su presencia.
Por supuesto, al tratarse de un teléfono plegable podremos combinar las cámaras de formas muy distintas, e i ncluso hacernos 'selfies' con las cámaras traseras . Para ello no hay más que pulsar el botón 'selfie' desde la pantalla externa y con la cámara activada. El teléfono nos pedirá que despleguemos el terminal, pero sin perder de vista la pantalla frontal. Y así, con el móvil "de espaldas", las cámaras principales nos enfocarán directamente y sustituirán a la frontal, por lo que podremos usarlas para hacernos selfies de gran calidad.
Batería, ¿la asignatura pendiente?
Parece mentira, pero un teléfono como este, con tres pantallas y pensado para largas sesiones de trabajo, cuenta con una batería que, en la mayor parte de las ocasiones, nos veremos obligados a recargar antes de que termine el día. Tiene 4.400 miliamperios (100 menos que el modelo anterior), y aunque Samsung se ha esforzado mucho en reducir el consumo de energía de la pantalla interior hasta en un 25%, durante las pruebas solo conseguimos llegar a completar una jornada a base de usar menos el dispositivo . Durante uno de los días de prueba, en efecto, sólo utilizamos el terminal para el correo, la navegación web y cortas sesiones en las redes sociales. De ese modo, el Z Fold 3 consiguió llegar a las 9 de la noche con algo menos de un 20% de batería.
En otras ocasiones, sin embargo, con varias 'apps' abiertas en multitarea para trabajos reales, alguna sesión de juegos para probar la pantalla y los consabidos e-mails y mensajes, la batería no consiguió pasar de las seis de la tarde . En esto, además, la carga rápida de 25W no ayuda demasiado, lo que significa que tarda algo más de una hora en recargarse hasta el 50% y unas insoportables dos horas y diez minutos en recargarse hasta el 100%. Con la carga inalámbrica, de 10W, la cosa empeora aún más. Sin duda, este es uno de los principales puntos a mejorar en las siguientes versiones de este terminal.
Por lo menos, otro mérito de Samsung, esta vez ha conseguido reducir los más de 2.000 euros que costaba el anterior Z Fold 2 a los poco más de 1.800 de la nueva versión . Algo es algo. No se trata, desde luego, de un teléfono para todo el mundo. Y, como se ha dicho, su mayor virtud reside en la versatilidad de la pantalla de 7,6 pulgadas a la hora de trabajar a la vez con varias aplicaciones.
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