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Perdidos en busca del Titanic

Desaparece un submarino turístico que explora los restos del legendario naufragio en las frías aguas del Atlántico. Levaba cinco personas.

250.000 euros por un pasaje: así es el viaje para visitar los restos del Titanic

Última hora sobre la búsqueda del submarino turístico del Titanic desaparecido en el Atlántico, en directo

La nave sumergible Titán de la compañía Ocean Gate, en plena navegación OCEANGATE
Javier Ansorena

Javier Ansorena

Corresponsal en Nueva York

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«Es una oportunidad para salir de la vida común y descubrir algo realmente extraordinario». Así describe OceanGate, una compañía de expediciones marinas, el viaje que ofrece para explorar a bordo de un submarino los restos del barco más famoso de la historia: el Titanic. Esa experiencia podría ser extraordinaria y fuera de lo común, pero por trágica: el submarino de OceanGate desapareció ayer mientras ponía rumbo al Titanic.

La Guardia Costera de EE.UU. confirmó que en la nave viajaban cinco personas, la capacidad de la misma, y que habían iniciado la inmersión el domingo por la mañana. A falta de conocer la identidad de las mismas, lo habitual es que vayan dentro de él un piloto, tres pasajeros y un «experto en contenido» de OceanGate. Todo apunta a que una de las personas dentro del submarino es Hamish Harding, un multimillonario británico, presidente de la compañía Action Aviation, según confirmó el director de la empresa, Mark Butler. La tripulación del Polar Prince, el barco que dirigía la expedición turística, perdió la señal del minisubmarino después de 105 minutos de inmersión.

«Estamos haciendo todo lo posible», aseguró en rueda de prensa el contralmirante John Mauger, de la Guardia Costera de EE.UU., que lidera las tareas de rescate porque los restos del Titanic están bajo jurisdicción estadounidense y de Reino Unido por un tratado ratificado en 2019. Mauger explicó que se estaba rastreando tanto debajo del agua -con sonares en boyas y en barcos- como en la superficie, donde varios aviones y buques tanto de Estados Unidos como de Canadá peinan toda la zona.

«Es una zona remota y es un desafío llevar a cabo una búsqueda allí, pero estamos desplegando todos los recursos disponible para conseguir localizar la nave y rescatar a esas personas», aseguró. Las condiciones del mar en la zona de búsqueda eran «bastante normales», dijo Mauger, con olas de entre uno y dos metros y niebla.

Los restos del Titanic, hundido en 1912, están a unos 600 kilómetros al sureste de la costa de Terranova, en Canadá. OceanGate opera estas expediciones desde San Juan, la principal ciudad de este territorio. «Solo sales ahí por dinero. Es una tortura», aseguraban pescadores locales a este periódico el año pasado, cuando se produjo la tragedia del Villa de Pitanxo, el pesquero gallego en el que fallecieron 21 marineros. Al contrario: los pasajeros que contratan este viaje submarino pagan 250.000 dólares por hurgar en el pasado del Titanic.

El submarino de OceanGate, bautizado como Titán, pesa unos 10.400 kilos y tiene el tamaño de una camioneta. Los tripulantes y pasajeros van en un espacio con forma de tubo, rematado con una amplia ventanilla circular desde la que contemplar el fondo del océano.

Ocho horas de viaje

Tiene capacidad para descender a profundidades de 4.000 metros, algo más que los 3.800 metros bajo la superficie del agua en los que se encuentran los restos del Titanic y los que cuesta unas dos horas alcanzar. Lo más importante: el submarino está preparado para proporcionar oxígeno durante un periodo de cuatro días, 96 horas. Sin embargo, ayer, la cadena británica SkyNews aseguraba que el submarino no había mandado señales a la superficie en las últimas siete horas, algo que, si todos sus sistemas funcionan, hace cada quince minutos.

Según la información de la web de OceanGate, la exploración del Titanic tarda unas ocho horas, en un viaje que arranca con un descenso de dos horas hasta el lecho marino donde yace el enorme barco de pasajeros, con su proa y popa partidas y separadas a una distancia de unos 800 metros.

Un excontralmirante de la Armada británica, Chris Parry, aseguró al mismo medio que el cronograma de la desaparición del submarino, sin señal durante horas, es «muy preocupante» y especuló con que podría tratarse de un «fallo catastrófico» o que la nave podría haberse quedado enganchada en el mar de escombros que dejó el naufragio.

La historia del Titanic, el barco más grande y lujoso construido hasta entonces, que chocó en la noche del 14 al 15 de abril de 1912 contra un iceberg en su viaje inaugural y fue a pique en las aguas heladas del Atlántico, ha cautivado a generaciones de investigadores y curiosos.

Sus restos no se encontraron hasta 1985. Desde entonces, cientos de investigadores, exploradores y turistas han descendido hasta allí con submarinos y robots. El interés por el Titanic se multiplicó en 1997 con el éxito monumental de la película de James Cameron que lleva su nombre. «Conviértete en uno de los pocos en ver el Titanic con tus propios ojos», promete OceanGate para vender sus expediciones.

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