NATURAL
Amazonia: La cuna de la vida
En la mayor selva del planeta se descubre una nueva especie cada tres días. Vida frente a muerte, pues las amenazas están creciendo rápidamente y ponen en jaque este paraíso

Imagínese un mundo en el que habitan simpáticos y juguetones delfines rosados, asombrosas ranas con cabeza color de fuego, cuerpo azul brillante y patas acuáticas; loros calvos que exhiben un espectacular espectro de colores, peces gato que viven en aguas subterráneas. Ese mundo increíble no es una ficción del cineasta James Cameron, es un pequeño retrato de la biodiversidad que puede encontrarse en el corazón de la Amazonia.
El estudio «¡Amazonia Viva! Una década de descubrimientos 1999-2009» publicado por WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) , la principal organización conservacionista independiente del mundo, acaba de revelar el descubrimiento de 1.200 especies que eran desconocidas en los ocho países que integran la Amazonia , el espacio natural más diverso del planeta. Este estudio, presentado en la ciudad japonesa de Nagoya durante la Convención de Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica , revela nuevos datos sobre la cuna del 10% de las especies conocidas, la mayor selva tropical y de la mayor cuenca hidrográfica del mundo.
Entre las nuevas especies descritas están incluidas 637 plantas, 257 peces, 216 anfibios, 55 reptiles, 16 aves y 39 mamíferos . La bellísima rana Ranitomeya amazónica, el loro calvo Pyrilia aurantiocephala, y pez gato rojo Phreatobius dracunculus, que vive en aguas subterráneas, son apenas una muestra. El informe incluye descubrimientos descritos en publicaciones científicas alrededor del mundo, la mayoría de ellos realizados con el apoyo de WWF. «El promedio de descubrimientos es de una nueva especie cada tres días. Y eso sin contar los invertebrados, como los insectos, que eran millares» , cuenta Francisco Ruiz, coordinador del estudio.
Para tener una idea de este mundo fascinante bastan algunas comparaciones. La Amazonia tiene 6,7 millones de kilómetros cuadrados, un área un 50% mayor que la de los 27 países de la Unión Europea juntos. Su promedio de volumen de agua es de 219 mil metros cúbicos, y bastarían dos horas del flujo del río Amazonas para abastecer durante un año a los 8,5 millones de habitantes de Nueva York. Finalmente, la selva amazónica es tan grande y rica, que ayuda a mantener el clima global en equilibrio.
La sexta extinción
La Amazonia cuenta aún con un 83% de su cobertura original, pero una desastrosa combinación de amenazas pueden comprometerla. «La mayor parte de la región permanece razonablemente intacta, pero las amenazas son considerables», explica Francisco Ruiz. Entre ellas están modelos de desarrollo inadecuados, el crecimiento económico descuidado, la demanda creciente de energía y tendencias insostenibles de agricultura y de ganadería.
Por tanto, el principal agente destructor de ese mundo deslumbrante es el hombre. En los últimos 50 años el ser humano destruyó alrededor del 17% del bosque tropical del Amazonas, un área superior a dos Españas . Si esa tendencia se mantiene es posible que la mitad de las plantas y animales del planeta desaparezcan antes de que termine el siglo. La llamada sexta extinción es un desastre equivalente a la desaparición de los dinosaurios, hace 65 millones de años. Sólo que en ese tiempo fue necesario que un bólido celeste de más de 10 kilómetros de diámetro, se estrellase contra la Tierra. Hoy ese asteroide somos los seres humanos, explica Reinaldo José Bertini, paleontólogo de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Río Claro, en una entrevista a la revista Unesp Ciencia.
Y es ese el principal conflicto de la Amazonia. Si es el hombre el principal agente de su destrucción, es imposible olvidar que en esa región viven 30 millones de personas, que necesitan sostenerse a partir de ella. La Amazonia es una de las áreas más ricas del mundo para la exploración de petróleo, minerales, madera, tierras para ganadería y agricultura, y otros recursos que son demandados por el hombre y por el mundo contemporáneo.
Desafío al hombre
Por ello, el desafío propuesto por WWF, los Gobiernos de países amazónicos y por el resto del mundo, que sufre con los reflejos de la región, es cómo garantizar la supervivencia de ese hábitat y de sus especies, considerando al ser humano.
«La floresta de pie vale más que la floresta derribada», explica a ABC Natural Virgilio Viana, director de la Fundación Amazonia Sostenible (FAS), en Manaos, y uno de los principales especialistas brasileños en la Amazonia. Apoyada por grandes empresas como el Banco Bradesco y el la cadena de hoteles Marriot, el FAS enseña a los nativos del Amazonas la importancia de la floresta preservada y la viabilidad económica de una exploración sostenible.
La FAS es una de las ONGs más exitosas en proyectos de estímulo al desarrollo sostenible en unidades de conservación. Para Viana, un ejemplo de que desarrollo y preservación no se excluyen es el estado del Amazonas. En 2003, explica, la deforestación anual era de 1.582 kilómetros cuadrados, pero gracias a iniciativas gubernamentales, empresas y ONGs, esa área se redujo a 582 kilómetros cuadrados al año en 2007. Al mismo tiempo, Amazonas registró un crecimiento económico del 9%, superior al promedio nacional. «Si la ganadería y el cultivo de soja factura millones, tenemos que ofrecer algo del mismo tamaño del otro lado. Es una batalla financiera» , reconoce Viana, autor del libro «Desarrollo Sostenible en la práctica: Lecciones del Amazonas».
Productos certificados
Entre las iniciativas que vienen dando frutos están el combate a la venta de madera ilegal, los incentivos fiscales a productos no madereros, el fomento del microcrédito a las comunidades locales y el comercio responsable. Los grandes supermercados, como el grupo brasileño Pão de Açúcar, y las cadenas multinacionales Walmart y Carrefour, sólo compran y venden carne certificada y rastreada, que no tiene origen amazónico, un boicot contra productos provenientes de áreas de deforestación. «El desarrollo sostenible exige creatividad», dice el ambientalista.
Una de las lecciones más importantes de este trabajo ha sido descubrir que los pueblos ancestrales de la Amazonia saben desde hace siglos lo que los científicos están descubriendo ahora, que el conocimiento profundo de las riquezas de la región será esencial en la preservación . «El estudio nos hace recordar todo lo que tenemos que aprender sobre esta región única y lo que podemos perder si no promovemos la preservación ambiental, garantizando beneficios económicos, sociales y ambientales para la población», dice Ruiz, resumiendo una ecuación que sólo depende del hombre.
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