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Lo que nos cuestan los suspensos universitarios

Los estudiantes españoles solo aprueban un 64% de los créditos de los que se matriculan, mientras que lo que pagan de matrícula cubre menos de la cuarta parte del coste de sus estudios

Lo que nos cuestan los suspensos universitarios JAVIER PRIETO

GUILLERMO D. OLMO

La subida de las tasas universitarias a la que ayer abrió la puerta el Gobierno persigue, además de incrementar la recaudación, disminuir el enorme gasto que para las arcas públicas suponen los créditos matriculados y no superados por los alumnos, o lo que es lo mismo, el coste para la Administración de las asignaturas que suspenden o de las que no se examinan los estudiantes.

Según las estimaciones que ha hecho públicas el Ministerio de Educación en las últimas semanas, un estudiante universitario español sufragaba hasta ahora a través de su matrícula entre un 15 y un 20% del coste total de su plaza. En consecuencia, el Estado se hacía cargo de más de tres cuartas partes del coste de sus estudios. Sin embargo, con las notas en la mano parece que muchos estudiantes no son conscientes del esfuerzo que para todos los contribuyentes supone su carrera. Según un informe de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) , en el curso 2008-2009, el último del que hay datos, los alumnos españoles aprobaron tan solo un 64,2% de los créditos matriculados. El estudiante promedio se matriculó de 60,11 créditos, pero solo superó 38,58.

Fijándonos en los estudios de Derecho , de los más demandados, con las tarifas en vigor este curso se puede calcular la ingente cantidad de dinero público desperdiciado con cada suspenso o no presentado de los alumnos. Si la matrícula de un curso de esta licenciatura costaba hasta ahora en la Universidad Complutense de Madrid algo menos de 694 euros, al fisco le supuso cada estudiante un gasto cercano a los 4.000 euros. Las universidades españolas tenían en el curso 2008-2009, más de un millón de alumnos, lo que da idea del enorme coste derivado de los deficientes resultados académicos.

Uno de los objetivos que persigue la severa subida de tasas aprobada ayer por el departamento que dirige José Ignacio Wert , y que ahora las comunidades autónomas deberán decidir si aplican, es el de disuadir a los estudiantes de matricular los créditos que no vayan a superar. Así, los créditos de segunda matrícula cubrirán entre el 30 y el 40% del coste real de la plaza del alumno; los créditos de tercera matrícula , entre el 65 y el 75%, y los de cuarta casi la totalidad. Cuanto más se persevere en el suspenso, más caro será estudiar.

Respuesta a los mercados

La controvertida subida de las tasas es la plasmación del anuncio de recortar en 10.000 millones de euros el gasto autonómico en Sanidad y Educación hecho público por el Gobierno el pasado día 9 en respuesta a un nuevo ataque de los mercados a la deuda española y persigue acercar la eficiencia a las universidades públicas . Según los cálculos del Ejecutivo, la elevada tasa de abandono universitario, que sitúa en un 30%, el doble de la media europea, se traduce en el sangrante dato de 2.960 millones de euros de inversión estatal sin retorno. Los rectores discrepan rotundamente de estas estimaciones, ya que dicen que incluye a los estudiantes que se cambian de carrera. Según los rectores, el porcentaje de universitarios españoles que no obtiene nunca una licenciatura oscilaría tan solo entre un 5% y un 7%, muy lejos de las cuentas en las que se ha apoyado el ministro Wert para la polémica medida.

Ser universitario en España será más caro. Ser uno poco aplicado, casi prohibitivo

De cualquier modo, las tarifas vigentes antes de que ayer Educación abriera la puerta a que las autonomías endurezcan significativamente el precio de los créditos ya matriculados con anterioridad no penalizan en exceso a los menos aplicados o a los que menos acertaban en la planificación del curso. Así, siguiendo de nuevo con el ejemplo de Derecho, los créditos de segunda matrícula implicaban hasta ahora solo un 25% más en el precio, llegando a un máximo de incremento del 69% en el caso de los créditos matriculados por tercera vez. La decisión tomada ayer por el Ministerio de Educación deja en pañales estos «castigos» tarifarios para los peores estudiantes, ya que el real-decreto que probablemente vea la luz tras el Consejo de Ministros de hoy contempla subidas de hasta un 566% para los repetidores respecto al modelo actual. Ser universitario en España será más caro. Ser uno poco aplicado, casi prohibitivo.

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