La mitad de los jóvenes españoles están dispuestos a aceptar cualquier trabajo y con bajo salario
Un estudio revela que el 71% considera poco o nada probable encontrar un trabajo el próximo año
Los jóvenes españoles tienen pocas esperanzas en el futuro. El 48,6% de los chavales entre 18 y 24 años afirma que aceptaría cualquier trabajo, en cualquier lugar y aunque tenga un sueldo bajo. Además el 71% considera poco o nada probable encontrar un trabajo en el próximo año.
Estas son algunas de las conclusiones del estudio "Crisis y contrato social. Los jóvenes en la sociedad del futuro", elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, con el apoyo del Banco Santander y Telefónica.
El estudio, basado en 1.000 entrevistas realizadas entre abril y noviembre de 2012, señalan que ante la crisis económica el 84,9% de los jóvenes ve muy probable tener que trabajar en lo que sea, depender económicamente de su familia (80%), y estudiar más (79,2%). Irse al extranjero es la opción menos valorada, aunque la sopesan nada menos que el 61,7% de los jóvenes consultados.
"Antes de la crisis había un contrato social, algo no escrito, pero que estaba allí. Los jóvenes se decían: 'yo me esforzaré y tu a cambio me ayudarás a conseguir un contrato, a formar una familia'. Pero ahora ven que la contrapartida no aparece y eso crea un tsunami en la relación, además de abrir un escenario complicado que hay que intentar reconstruir", aseguró este jueves, el director de la FAD, Ignacio Calderón, durante la presentación del estudio.
Brecha social
El informe demuestra además que la crisis no afecta por igual a todas las clases sociales. Para los jóvenes pertenecientes a status alto y medio, que cursaron estudios universitarios o profesionales, la recesión supone el peligro de no conseguir sus objetivos o el aplazamiento de sus expectativas vitales. Para la población más vulnerable (sin estudios o cualificación baja), en cambio, representa un peligro real que incluso pone en juego su supervivencia.
La brecha social en este sentido es alarmante. Las cifras del paro se disparan a medida que desciende la clase social objetiva. Los jovenes de clase baja sufren cinco veces más el paro (24,7%) que la clase alta (5,2%). Paralelamente, las cifras de jóvenes que solo estudian disminuye a medida que baja la clase social (un 68,8% en la clase alta frente a un 27,3% en la baja).
"Los jóvenes sienten que van a ser una generación de excluidos, que se van a tener que buscar la vida para sobrevivir. Esto genera una quiebra de confianza en el sistema", explicó Eusebio Megías, director técnico de la FAD.
Ante este panorama, del que hacen responsable al gobierno y los partidos políticos (70,9%), la mayoría de los jóvenes cree que hay que apoyar movimientos que propongan cambios profundos en el actual sistema económico social, social, político e institucional (46,4%) o al menos partidos o movimientos que avalen ciertas reformas respetando básicamente el sistema actual (28,3%).
El pesimismo que sienten los jóvenes con respecto a la situación de España es menos acusado cuando ven su futuro en un plano más personal. "Aunque en lo global ven una situación difícil, en lo personal señalan su autoconfianza y el apoyo familiar para buscar soluciones", indicó Megías. En este sentido, la mayoría reconoce que el único punto que les genera seguridad y confianza es el apoyo familiar.
Noticias relacionadas
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete