Juana Reina, silencio por un torero
25 AÑOS DE LA MUERTE DE JUANA REINA
La cantante fue admiradora de muchos matadores y tuvo una amistad estrecha con Manolete al que cantó en varias ocasiones

Nacer en la calle Parras es consustancial a la devoción por la Macarena, como pertenecer a su corporación es consustancial a la veneración hacia Joselito el Gallo. Juanita, la reina de la copla que nació un lustro después de la muerte del rey de ... los toreros en Talavera de la Reina, encerró ese regio triunvirato en 'Silencio por un torero', la letra que había compuesto ese otro triunvirato de las buenas letras que formaron Quintero, León y Quiroga. Ya lo dijo Manuel Machado: «Hasta que el pueblo las canta, / las coplas, coplas no son, / y cuando las canta el pueblo, / ya nadie sabe el autor». Y ahora, más de sesenta años después, prácticamente nadie recuerda quién escribió esta copla o pasodoble, quién lo cantó e incluso a quién se dedicó. Pero ahí está: «Silencio el patio y la fuente, / que está de cuerpo presente / el mejor de los toreros».
Aquella canción se estrenó el 11 de octubre de 1962 en el Teatro Cervantes de Málaga como homenaje a Joselito el Gallo, muerto el 20 de mayo de 1920 por la cornada del toro Bailaor, de la Viuda de Ortega. Sólo unos días después amaneció vestida de luto la Virgen de la Macarena en señal de duelo por uno de sus más ilustres hermanos, quien jamás escatimó donaciones para la Hermandad, siendo el mecenas de la renovación estética que impulsó Juan Manuel Rodríguez Ojeda. Fue además, entre otros muchos regalos, quien le compró las famosas mariquillas en una joyería de París y uno de los principales costeadores de su corona de oro.
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«Parece que está dormido...»
Cuarenta y dos años después de la muerte del torero, con su recuerdo tan presente como en nuestros días, los compositores decidieron perpetuar tan sentido homenaje, moldeado para la voz de la inconmensurable Juanita Reina, quien en 1962 cantó por primera vez aquello de «Parece que está dormido, Dios mío, en su capote de brega. Y por Gelves viene el río, teñido, con sangre de los Ortega. Suspira bajo su manto la Virgen de la Esperanza, y arría en señal de duelo banderas la Maestranza. Y Sevilla, enloquecida, repetía a voz en grito: 'pa' qué quiero mi alegría si se ha muerto Joselito». Curiosamente, los restos del maestro de Gelves y de la artista de la calle Parras descansan a muy pocos metros en el camposanto de San Fernando.

Después han sido numerosos los artistas que han cantado una obra que se ha mantenido viva en nuestros días gracias a las interpretaciones de Manuel Lombo y María Jiménez, quienes llegaron a colaborar para cantar 'Silencio por un torero'. Algo parecido ocurrió con 'Capote de grana y oro', escrita también por Quintero, León y Quiroga para Juanita Reina, letra que también mantiene su vigencia en la actualidad gracias a artistas como Isabel Pantoja.
Con la muerte de otro torero se iniciaba este 'Capote de grana y oro': «Que le pongan un crespón a la mezquita. / A la torre y sus campanas, a la reja y a la cruz. / Y que vistan negro luto las mocitas, / por la muerte de un torero, caballero y andaluz». Que terminaba así: «Capote de grana y oro, / y alegre como una rosa / que te abrías ante el toro / igual que una mariposa. / Capote de valentía, / de su vergüenza torera /que a su cuerpo te ceñía. / Lo mismo que una bandera, / como reliquia y tesoro, / ay, ay, ay, yo te llevo en el alma mía, / capote de grana y oro».
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