Suscríbete a
ABC Premium

Vándalos

adriano

La fuerza de la costumbre es, con demasiada frecuencia, germen de una indiferencia que hace mirar para otro lado cada vez que el vandalismo se ensaña con la propiedad pública. Como si el destrozo sistemático de los enseres que componen el mobiliario urbano no fuese con la ciudadanía. Esa es la realidad, y para contrarrestar esa indolencia nació la Ordenanza Antivandalismo, que no es si no el «palo y tentetieso» con el que se quería frenar la sangría de tener que reponer una y otra vez lo que los gamberros destrozan. Otra cosa es que el Ayuntamiento no haga cumplir su propia norma y esté dispuesto a pagar los destrozos cuantas veces hagan falta.

Esta funcionalidad es sólo para suscriptores

Suscribete
Comentarios
0
Comparte esta noticia por correo electrónico

*Campos obligatorios

Algunos campos contienen errores

Tu mensaje se ha enviado con éxito

Reporta un error en esta noticia

*Campos obligatorios

Algunos campos contienen errores

Tu mensaje se ha enviado con éxito

Muchas gracias por tu participación