entrevista
«A los universitarios les cuesta la vida articular una frase completa pero dominan la imagen mucho mejor que los de antes»
Amparo Mármol, catedrática de Métodos Cuantitativos para la Economía y la Empresa de la Universidad de Sevilla, echa de menos en los estudiantes actuales »la curiosidad«
«La teoría de juegos, basada en el póker, podría ser útil para acabar con la guerra de Ucrania»

Amparo Mármol, catedrática de Métodos Cuantitativos para la Economía y la Empresa, lleva 37 años en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Sevilla. La Hispalense le ha concedido el Premio FAMA en Ciencias Sociales y Jurídicas por su dilatada actividad ... investigadora, centrada en el análisis y desarrollo de modelos de decisión individual y colectiva con preferencias sociales. Dirige un equipo de ocho investigadores constituido por matemáticos y economistas que han desarrollado múltiples proyectos de investigación. Profesora visitante en universidades de prestigio como Rochester y Manchester, es directora del Departamento de Economía Aplicada III y autora de numerosas publicaciones.
-¿Se parecen mucho los alumnos que tenía hace 30 años a los de ahora?
-Ha cambiado mucho. Lo primero es que ahora tengo más que antes, es decir, la criba previa es menor, algo que no digo que sea malo. Pero, en general, la preparación académica con la que llegan ahora a la universidad es peor. Vienen con menos conocimientos y peor preparados. Me gustaría que supieran más cosas, pero eso no me importa tanto como que no tengan muchas veces la curiosidad. No les sale. La mayoría lo que buscan es aprobar la asignatura y soltar en el examen lo que les permita hacerlo, pero no se paran en el fondo. Creo que no tienen, en general, el entrenamiento ni el pensamiento deductivo. Esto no tiene que ver sólo con las matemáticas sino con hablar y escribir. Cuando les preguntas algo en clase, les cuesta la vida articular una frase completa de manera coherente o con cierto sentido. Y los trabajos que presentan son regulares. Antes los alumnos no eran así. Dicho esto, tienen otras habilidades que no tenían los de antes: hacen una presentación perfecta como si se lo supieran todo. Son capaces de proyectar esa imagen a todos los niveles y dominan muy bien esos recursos. En eso han ganado mucho, aunque lo que presentan no tenga, en general, demasiada consistencia. Se nota que han vivido en el mundo de la imagen y que se manejan muy bien. De todas formas, yo creo que en mis alumnos hay mucho potencial.
-Hace pocos días se publicó un estudio según el cual sólo 3 de cada diez jóvenes españoles menores de 25 años se considera de izquierdas. En esto también han cambiado respecto a sus padres.
-Nosotros, cuando éramos jóvenes, quizá éramos más de izquierdas, y nos volvimos más moderados con el paso del tiempo. Lo que yo percibo ahora es que los alumnos no tienen mucha ideología, creo que están mucho más desideologizados que los de las generaciones anteriores.
-Otro estudio reciente dice que los egresados de las universidades privadas no sólo logran trabajar antes y en mayor proporción que los de las públicas sino que consiguen mejores trabajos con sueldos más elevados. ¿Le sorprende?
-No. A la universidad pública viene todo el mundo, acogemos a alumnos con todo tipo de situaciones. El perfil de entrada ya es muy diferente, con independencia de lo que luego haga cada uno en la universidad. La universidad privada vende sobre todo empleabilidad y destina gran parte de sus recursos a eso. La pública también incide en la empleabilidad pero tiene otros criterios como la formación o la investigación. No digo que la privada no dé formación, pero sí que están más enfocadas al mercado laboral.
-¿Hay muchos alumnos en la universidad pública que dejan los estudios?
-Administración y Dirección de Empresas no es tan vocacional como Matemáticas, por ejemplo. Y la nota de corte no es tan elevada, por lo que acoge también a muchos alumnos que no la eligieron en primera opción. Y muchos de ellos vienen de bachilleratos de Ciencias Sociales y se dan cuenta el primer año de que esto no es lo suyo, cuando se encuentran con unas matemáticas, una estadística y una contabilidad bastante exigentes. Y no les cuadra.
-¿Les cuesta encontrar alumnos que se quieran quedar a enseñar en la universidad tras acabar sus estudios superiores?
-Nos cuesta mucho trabajo encontrar investigadores jóvenes en nuestro área. Los matemáticos no tienen paro y están bien pagados en la empresa privada. Y muchos de los que salen de Administración y Dirección de Empresas no tienen la formación matemática suficiente para poder investigar en nuestro departamento de métodos cuantitativo. Los que sí la tienen están muy demandados en el mercado laboral y no podemos competir con las empresas privadas por los sueldos. Se debería potenciar la carga de métodos cuantitativos en los grados de Economía, sobre todo de finanzas. Un economista generalista debería tener una formación más sólida.
-¿Y qué ha pasado?
-Yo también soy culpable porque soy parte de todo esto. Hemos hecho lo que podemos con lo que teníamos. Creo que es una cuestión pendiente que tiene la Universidad en este momento.
-¿Cómo ve la Universidad dentro de 25 años con la irrupción de la Inteligencia Artificial y de tecnologías más avanzadas?
-Creo que a pesar de la IA y de la tecnología, los profesores seguiremos siendo insustituibles en las cuestiones relativas al raciocinio y a la capacidad crítica. El conocimiento racional y el análisis crítico en relación al pensamiento, ya sea matemático o humanístico, seguirán siendo fundamentales y la IA no podrá sustituirnos. Y creo que la universidad avanzará en grados y estudios interdisciplinares, ese es el futuro, en mi opinión. Todo está conectado, la economía con la historia, por ejemplo. Me gustaría ver una universidad más abierta que la actual, que tiene muchos compartimentos estancos y con un sistema de tutoría de los alumnos más personalizados, como tienen las universidades privadas.
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