Sevilla
El imán de Los Pajaritos: «Muchos musulmanes fueron a ver al Gran Poder»
Yihad Sarasúa visita la parroquia y afirma que ha pedido que el Señor pase por la mezquita, en la calle Carlos Marx, e incluso que los miembros de su comunidad porten las andas

«El Gran Poder transmite la visión de un ser humano, un hombre moreno, con pelo rizado, que va descalzo y sufre una persecución. Es inevitable que los musulmanes nos sintamos identificados» . Así define Yihad Sarasúa al Señor y su iconografía. ... Es el imán de la mezquita de Amate, donde se incluye Los Pajaritos, un sevillano que se convirtió al islam pero que aprecia y valora al Dios de los cristianos, que es también el de su familia, y al que acudió ayer a visitar a la parroquia de la Blanca Paloma.
Afirma que entre las 200.000 personas que fueron a ver al Gran Poder el pasado sábado, «había muchos musulmanes» porque, «cuando ves que nuestros vecinos cristianos sienten una espiritualidad tan desbordante , nosotros nos sentimos identificados». El imán de la humilde mezquita de esos barrios acudió también el lunes a hablar con el párroco, Manuel Sánchez , para trasladarle las felicitaciones de su comunidad porque, «en definitiva, sólo hay un Dios, aunque lo manifestemos de forma distinta».
Yihad Sarasúa lleva media vida luchando por la integración cultural y religiosa en un barrio difícil, para mostrar el carácter aperturista del islam en un momento en el que lo que se traslada de su religión es el integrismo. Conoce Los Pajaritos porque se crio allí, en el seno de una familia cristiana. «Lo primero que recuerdo del Gran Poder era a mi abuela yendo a la basílica vestida con el hábito morado y el cordón» , explica, y recuerda cómo el Señor le devolvió la visita en las Misiones de 1965 en Santa Teresa: «Siempre me contaron que el problema que tenía mi abuela al andar fue por una caída en el mercado de la Candelaria cuando iba a ver al Gran Poder, pero hasta el otro día no encajé que fue porque aquel año lo trasladaron aquí como ha ocurrido ahora».
Yihad tiene hermanos que son cofrades y hasta su tío fue costalero de los profesionales del puerto y sacaba pasos todos los días de la Semana Santa. «Cuando veo a los jóvenes del barrio después de Semana Santa con la camiseta al revés enseñando el callo en el cuello recuerdo a mi tío, porque era lo que él hacía», afirma.
En un momento de su vida, decidió convertirse al islam . Pasó por todas las mezquitas y vio cómo su barrio se fue llenando de inmigrantes con cada vez más afluencia de musulmanes . Por eso, decidió abrir una para acercarles el islam y desde una perspectiva integradora. «Desde el principio quisimos ejercer la asistencia social y pedimos ayuda al Ayuntamiento y también colaboramos con Cáritas , Sevilla Acoge... Ahí nació la comunión con las entidades sociales del barrio, y participamos en actividades ecuménicas e interreligiosas».
En sus reuniones de los viernes, los musulmanes de Los Pajaritos han debatido sobre la presencia del Gran Poder en el barrio: «Cuando preguntamos que cuál era el ídolo o la imagen más poderosa en Sevilla, todos respondieron que el Gran Poder. Y hablamos de que nuestro ‘Allahu Akbar’ con el que alabamos a Dios, significa ‘Dios, el más poderoso’. Todo está relacionado. Para nosotros Dios es el Señor del mundo y los cristianos representan así al Señor». Por ello, pese a que no son iconoclastas , son capaces de ver que «detrás de esto hay una espiritualidad y religiosidad en un barrio donde se convive y se siente empatía por nosotros. Los cristianos tienen una moral que les lleva a acoger al extraño como comunidad y qué menos que cuando ves a tus vecinos con ese entusiasmo que desborda, nosotros tenemos que acercanos a mostrarles nuestra simpatía , como hacen ellos cuando llega nuestro Ramadán», asegura el imán.
Son un centenar los musulmanes vinculados a la mezquita de estos barrios, que tienen enormes problemas económicos , ya que difícilmente pueden mantener el alquiler. Pero prefieren eso a recibir financiación extranjera que les obligaría a ofrecer un discurso más integrista, como ocurre en otros sitios.
Por eso, son capaces de identificarse con los cristianos. «Es verdad que hay musulmanes que sienten rechazo porque es un ídolo y nuestra religión huye de ello, pero también vemos reflejada la forma de celebrar la Semana Santa y las cofradías con la religiosidad popular que tenemos los islámicos en Marruecos . Fuera de la ortodoxia, allí el ambiente, el colorido, la música y hasta la bulla... es similar. Es la comunión antropológica, el sentimiento identitario del pueblo en torno a una devoción, en nuestro caso un santón».
Es ese el mensaje que el imán lanza a sus fieles, el de la integración y el ecumenismo: «Eso es propiedad de Sevilla, porque en otros lugares como París se crean guetos. Los andaluces y sevillanos no vemos al otro como un extranjero , hay gente de todos los colores y nos acogen pese a que somos diferentes».
Multiculturalidad
La estancia del Gran Poder en Tres Barrios es una oportunidad para fomentar esa comunión multicultural e interreligiosa . En las misas en la parroquia de la Blanca Paloma han participado sudamericanos y africanos junto a los vecinos de toda la vida del barrio y quienes han peregrinado de otras zonas de la ciudad e incluso de la provincia. En las parroquias, incluso, se está planteando que las misas puedan ser cantadas en francés y al modo africano.
Los musulmanes de esta zona de la ciudad plantean algo que podría ser un momento único y simbólico. El imán ha propuesto al párroco que interceda con la hermandad y que el Señor pase por la mezquita . Ésta se encuentra situada paradójicamente en la calle Carlos Marx. «No hay ningún letrero en el local para evitar problemas, pero nos encantaría que, cuando pase por allí este sábado, haga una ‘revirá’ ante nuestra comunidad, que estaremos esperándolo. Es la comunión entre creyentes, transmitiría una imagen que necesitamos ante el discurso integrista que muchos intentan imponer. No sé si será posible, es muy difícil, pero sería muy bonito que incluso pudiéramos portar a Jesús del Gran Poder» . Es el Señor que traspasa fronteras físicas, barreras socioeconómicas y el que puede lograr la unión de las religiones que conviven en paz y humildad.
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