entrevista
Eva Mas: «Cuando a las fiscales de Sevilla nos sale un herpes, nos preguntamos por el juicio que tenemos pendiente»
Eva Mas, especializada en Vigilancia Penitenciaria y Extranjería, señala que el estrés y la sobrecarga de trabajo está acarreando a jueces y fiscales ansiedad, depresión, insomnio, arritmias e incluso ictus y cánceres: «Nunca he visto tantas jubilaciones anticipadas»
«Que la Justicia tenga la medalla de oro de la lentitud hace que me lleven los demonios porque eso es injusticia»

Durante sus primeras guardias a la mallorquina Eva Mas, fiscal de Sevilla especializada en Vigilancia Penitenciaria y Extranjería y vocal del Consejo Fiscal por la Asociación de Fiscales, le paraban los miembros de seguridad de los juzgados para que pasara por ... el arco de seguridad. «Imaginaban a los fiscales como señores mayores, con bigote y cara desabrida, y yo entonces era joven, con rizos y rubia, y no pensaban que pudiera ser fiscal«. Ella lo era y hoy, casi 25 años después, hay más fiscales mujeres que hombres en España.
-¿Trabajan muchas horas al día los fiscales y los jueces?
-Sí. Y nos llevamos trabajo a casa y fines de semana. Fiscales y jueces somos carreras hermanas, para lo bueno y para lo malo; si no, es imposible ir medianamente desahogada. En especialidades como drogas o trata de seres humanos, estamos 24 horas al día todos los días de la semana. Siempre estamos disponibles.
-Dice el juez Francisco Gutiérrez, que renunció a su plaza en la Audiencia para volver a un juzgado, que a los jueces se les exige sacar sentencias como churros. Imagino que la calidad de algunas de ellas se resentirá por falta de tiempo para elaborarlas.
-Es evidente que la sobrecarga de trabajo repercute en la calidad de las sentencias. Cuando menos tiempo dispongas para elaborarlas, saldrán de peor calidad.
-El juez Joaquín Yust, que también es portavoz de la APM en Andalucía Occidental, ha dicho también que el estrés de los jueces se está cobrando ictus, cánceres y depresiones. ¿Les está pasando también a los fiscales?
-Sí, cánceres, ictus, infartos, arritmias, problemas de ansiedad y depresiones. No hablo de España sino de Sevilla. Y todo esto se debe al estrés laboral y a la sobrecarga de trabajo. Somatizamos esa sobrecarga y eso está provocando jubilaciones anticipadas. Antes no las había y ahora son bastante frecuentes. Compañeros que ya no pueden más, a pesar de lo vocacional que es nuestro trabajo, y que dice «o yo o mi trabajo». Y se van.
-¿A usted le ha pasado?
-No he tenido depresión pero he sufrido insomnio y he tenido herpes, al igual que otras compañeras. Nos preguntamos qué juicios tenemos pendientes porque todo ese estrés se focaliza ahí. Suele coincidir. Nuestra salud física y mental está sufriendo.
-¿Cuándo empezó le pasaba esto o es algo de los últimos años?
-Es algo de los últimos años. Antes no era así, siempre hemos tenido problemas pero no hasta ese nivel de sobrercarga que produce angustia y ansiedad. Muchos compañeros aguantaban hasta los 70 e incluso se pedían los dos de gracia. Esto ya es muy raro.
-También tendrán algún momento gratificante, a pesar de todo esto.
-Sí, que a veces compensa de los malos. Recuerdo un juicio reciente en el que se me hizo un nudo en la garganta. Era por un accidente con alcohol de por medio. Una chica fallecida y otra gravemente herida, los padres pidiendo justicia y los chicos que las atropellaron accidentalmente eran los novios de esas chicas, que fueron a buscarlas tras quedarse tiradas en la carretera. El día del juicio la madre de la chica fallecida se acercó al acusado, le dijo algo y de pronto se fundieron en un abrazo llorando ambos desconsoladamente. Estuvieron más de media hora así y la mujer dijo: «Ahora estoy en paz». Escuchar aquello fue emocionante al tiempo que gratificante. Pero quizá se podría haber arreglado antes, habían pasado cuatro años.
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